Postales de Barcelona
Joan Josep PallàsPostales de BarcelonaEl mirador 05/07/2026 00:00 Actualizado a 05/07/2026 00:07 Barcelona, como el mundo en general, anda dividida. Por un lado están los aborígenes que se quejan por todo y por otro los...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Joan Josep PallàsPostales de BarcelonaEl mirador 05/07/2026 00:00 Actualizado a 05/07/2026 00:07 Barcelona, como el mundo en general, anda dividida. Por un lado están los aborígenes que se quejan por todo y por otro los chovinistas de la ciudad, individuos que se repiten hace 34 años que no hubo nada como los Juegos del 92 y que ese espíritu nostálgico festivo debería desenterrarse cada santo día. Los segundos son identificables porque cuando suena una rumba milenaria de Los Manolos todavía la bailan, si por ellos fuera llevarían un reloj de arena en la muñeca.
Ayer uno se atrevería a decir que fue un gran día para casi todos los barceloneses, incluidos los equidistantes que deambulan entre ambos polos. Dejando a un lado la pesadez de los orgulloso-plomizos y el carácter destroyer de quienes despotrican de todo (como si organizar el Tour y no cortar las calles fuera posible), fue un espectáculo acoger por primer día (no hay para tanto: serán dos en Barcelona, el lunes el pelotón sale de Granollers) el Gran Départ. De hecho, la grandeza del asunto la aporta en esencia el Tour de Francia, un fenómeno de dimensiones colosales que busca vampirizar los sitios por dónde pasa con la algarabía y la complicidad de sus víctimas, que salen ganando.
Los detalles
Berthet, un ciclista cualquiera, tiene dañados mano, muslo y brazo; reposa entre sangre y sudorEstaremos de acuerdo en que Barcelona no necesita precisamente más publicidad, pero eso no significa que de vez en cuando no se dé un homenaje. El único problema es que este verano ha habido un poco de atasco autoreferencial: Bad Bunny, Rosalía, Primavera Sound, la rúa del Barça, el Papa y la Sagrada Família y ahora el Tour. Pero centrémonos en lo que nos ocupa.
La alianza entre Barcelona y el Tour arrojó, por encima de todo, una jornada de ciclismo de alto nivel. Y, debates de recorrido barcelonés aparte, ese era el quid de la cuestión. Las calles de se llenaron de seguidores locales y foráneos, mezclados pacíficamente y auténticos héroes por aguantar los rigores de la canícula, merecedores de una pausa de hidratación concedida por Dios.
El formato de contrarreloj por equipos facilitó que los espectadores vieran a los corredores pasar en innumerables ocasiones, hecho que no siempre ocurre cuando se experimenta un gran vuelta, ya que puede suceder que tras horas de espera veas pasar el pelotón en un abrir y cerrar de ojos. Tres ciclistas del equipo Caja Rural pedalean con la Sagrada Família al fondoMané EspinosaHubo de todo ayer.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





