
Ramiro Calle, el primer yogui de España que sigue en activo con 82 años: "Somos aspiradoras. Solo hay una diferencia, que podemos darnos cuenta y cambiar"
PerfilRamiro Calle, el primer yogui de España que sigue en activo con 82 años: "Somos aspiradoras. Solo hay una diferencia, que podemos darnos cuenta y cambiar"Cuando empezó a estudiar yoga había menos gente dedicada a...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. PerfilRamiro Calle, el primer yogui de España que sigue en activo con 82 años: "Somos aspiradoras. Solo hay una diferencia, que podemos darnos cuenta y cambiar"Cuando empezó a estudiar yoga había menos gente dedicada a la práctica, pero más auténtica. El hereje de entonces es hoy un referente y un prolífico autor.
CRISTINA GALAFATE Actualizado Martes, 7 julio 2026 - 00:00 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Enviar por emailRamiro Calle en Shadak, su estudio de yoga, abierto en el año 1971 en el número 10 de la calle Ayala. JAVIER BARBANCHORamiro Calle: "La gente se ha perdido en el postureo, en lugar de mejorar como ser humano" Mayte Criado: "El yoga se corrompe al ser una moda exhibicionista de posturas imposibles" Pati Galatas La profesora de yoga de Tamara Falcó: "Si no hubiera tocado fondo jamás habría sido instructora" Hoy se practica una clase de yoga como quien pide comida a domicilio: reserva a un simple clic, ropa de marca y postureo de turno en redes sociales con asanas imposibles. Pero, en los años 70, mucho antes de que esta disciplina milenaria se adoptara en la cultura occidental del bienestar, estudiar y enseñar yoga era un acto de contracultura, un auténtico salto al vacío.
Los detalles
Ramiro Calle (Madrid, 4 de septiembre de 1943) cuenta que le interesó con solo 16 años gracias a un amigo que viajó a México y le habló de un método para controlar la mente. "Siempre digo, aunque sea exagerado, que si no hubiera encontrado el yoga habría acabado en un hospital psiquiátrico, porque era un chico eternamente insatisfecho y aburrido". Sus inicios y el centro ShadakTuvo la gran fortuna de que sus padres y hermanos le apoyaron incondicionalmente.
Para poder viajar a la India hasta en 99 ocasiones a aprender de los mejores maestros y porque era imposible vivir solo dando clases. "Fundé un instituto de yoga a domicilio que se llamaba Asana y más tarde este lugar", recuerda en Shadak, su academia desde enero de 1971 en el primer piso derecha del número 10 de la calle Ayala, donde sigue en activo los viernes, a sus 82 años. Reconoce que los últimos cinco permanece al margen de la vida pública, pese a las reincidentes peticiones.
"Pensé que lo que es bueno para el ego es malo para el ser, y había estado demasiado dedicado a congresos, sesiones todos los días, incluso los sábados, presentaciones de libros, viajes... Ahora sus días son simples: "Un paseo por el Retiro al que mucha gente se une, práctica personal de yoga y meditación, lecturas y estudiar, hacer algunos pódcasts con el ánimo de difundir enseñanzas genuinas y mucho activismo para defender a los animales. Doy de comer a los gatos que vienen a pedirme", describe.
Desafíos del yoga en España y censuraNo fue fácil construir una reputada carrera donde ha enseñado a más de 600. 000 alumnos, entre ellos, personajes muy conocidos y médicos.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





