
Se casaron a pesar del golpe militar, a él se lo llevaron y un mensaje oculto en un dobladillo cambió sus vidas para siempre
Pasó casi un año desde que Atilio Romero nos escribió a Amores Reales para contarnos su historia. El tiempo transcurrió demasiado rápido y cuando retomamos el contacto respondieron en dos minutos con un “¡Cómo nos...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Pasó casi un año desde que Atilio Romero nos escribió a Amores Reales para contarnos su historia. El tiempo transcurrió demasiado rápido y cuando retomamos el contacto respondieron en dos minutos con un “¡Cómo nos alegraste el día! El 24 de abril pasado Atilio y María del Carmen “Mili” Villán cumplieron las bodas de oro y, según sus propias palabras, lo festejaron “con alma y con cuerpo”.
Cincuenta años juntos es un buen trecho así que ahora contaremos esta historia de amor que nació por el norte argentino, más precisamente en la ciudad chaqueña de Resistencia. La colimba apura el casamiento“Con Mili nos vimos por primera vez en el trabajo, en Resistencia. Éramos dos jóvenes buscando obtener recursos para atender nuestras necesidades económicas.
Los detalles
El empleo en la mutual de abogados del Chaco nos colocó en el mismo sendero de la vida. Yo, a los 19 años de edad, me inicié como auxiliar contable; ella, con sus 18 años recién cumplidos y habiendo terminado el colegio secundario, ingresó como secretaria. Compartíamos el mismo espacio físico todas las mañanas.
Fue inevitable conocernos, hablar y contarnos nuestras vivencias”. Atilio es de pocas palabras, pero estuvo muerto por ella desde el primer día. Mili es más charlatana y confiesa riendo: “A mí no me gustaba, ni siquiera me llamaba la atención.
Él era distinto a mis amigos que eran todos unos locos lindos y adolescentes. Atilio era un tipo muy callado y sumamente responsable. Yo me decía ¡¿este de donde salió tan serio?!
Qué dicen los expertos
Pero con el paso del tiempo me fue pareciendo cada vez más interesante”. Con el paso de los meses se convencieron: “éramos el uno para el otro”. Atilio jugaba fútbol y estudiaba Ciencias Económicas en la Universidad Nacional del Nordeste, donde militaba en el centro de estudiantes.
Como su familia era de Sáenz Peña, una población ubicada a 160 km, vivía en una pensión. Mili, en cambio, vivía con su familia en una localidad cercana a la capital chaqueña llamada Puerto Tirol. Estaban cerca de una fábrica de extracción de tanino donde trabajaba su padre.
Su madre era modista. Mili nació en 1954, fue la segunda de cuatro hermanos y la única hija mujer. El secundario lo hizo en un colegio de monjas.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





