
Starmer plantea una resistencia numantina al asalto de Andy Burnham al cargo de primer ministro del Reino Unido
Reino UnidoStarmer plantea una resistencia numantina al asalto de Andy Burnham al cargo de primer ministro del Reino UnidoTras ganar las elecciones del distrito de Makerfield, el hasta ahora alcalde del Gran Manchester...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Reino UnidoStarmer plantea una resistencia numantina al asalto de Andy Burnham al cargo de primer ministro del Reino UnidoTras ganar las elecciones del distrito de Makerfield, el hasta ahora alcalde del Gran Manchester afianza su esquina parlamentaria camino a la contienda por el puesto de jefe del Gobierno Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarEl ganador por el distrito de Makerfield, Andy Burnham. EfePablo PardoSEGUIR AUTORActualizado Sábado, 20 junio 2026 - 02:24Política Andy Burnham, en la pista de salida para ser primer ministro del Reino Unido tras lograr un escaño en el Parlamento Andy Burnham quiere que el primer ministro británico, Keir Starmer, se vaya sin que él tenga que echarlo. Starmer dice que, si quieren que haga las maletas, que vayan a por él.
Ésa es la situación en la que está la política británica desde que el viernes a las cuatro de la madrugada, hora local, Burnham fue declarado vencedor de las elecciones al Parlamento por la circunscripción de Makerfield. En su empeño, Burnham cuenta con unos aliados de excepción: el propio gabinete de Starmer. El objetivo es que el primer ministro se vaya debido a que la realidad política le es tan adversa que, en la práctica, no le queda otra salida, y no por medio del mecanismo establecido por la legislación para llevar a cabo el reemplazo.
Los detalles
Ayer, viernes, por la tarde, una buena parte del gabinete de Starmer, más gran parte de los 'notables' laboristas y de los parlamentarios de ese partido, que cuenta con una abrumadora mayoría en la Cámara de los Comunes, le estaban indicando que reconsiderara su decisión de seguir en el cargo y afrontar un ataque a su liderazgo por el flamante vencedor de Makerfield. En España sería inconcebible. Pero en el Reino Unido no es inusual que los miembros del Gobierno desafíen al primer ministro y le retiren su apoyo.
Margaret Thatcher cayó así en noviembre de 1990, cuando ganó a su rival Michael Heseltine la primera votación para reemplazarla, pero sin lograr los votos necesarios como para evitar una segunda ronda. Fue entonces cuando sus ministros - incluyendo al que la sucedería, John Major - le indicaron que no la apoyaba. Dos días después dimitió.
Casi veintidós años más tarde, le sucedió lo mismo al también conservador, Boris Johnson, que, tras ganar una moción de confianza en el Parlamento, se encontró con una cascada de dimisiones en su gabinete. El primer ministro, literalmente, se quedó sin gente para su Gobierno. Anoche, Starmer estaba en serio peligro de caer en esa situación.
Como explicaba Paul Sinclair - aliado y confidente del ex primer ministro laborista, Gordon Brown - "solo cabe esperar que tenga la dignidad para evitarlo". El análisis de Sinclair tiene peso, porque, a raíz del desastre electoral laborista en las elecciones locales de mayo, Starmer 'fichó' a Brown como asesor. El problema es que el precio de la dignidad es una humillación.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





