
¿Te cuesta madrugar? No eres tú, es tu genética: así marcan los cronotipos el descanso nocturno
Hay personas que se levantan sin problema con los primeros rayos de la mañana. La luz les activa, el despertador no les molesta y son capaces de salir de la cama con la energía suficiente para enfrentar el día. Otros,...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Hay personas que se levantan sin problema con los primeros rayos de la mañana. La luz les activa, el despertador no les molesta y son capaces de salir de la cama con la energía suficiente para enfrentar el día. Otros, en cambio, deben usar todas sus fuerzas para despegarse las sábanas y se arrastran todo el día hasta que la tarde les permite recuperar energía.
Más que la pereza o la falta de costumbre, hay un componente genético que marca cómo nos levantamos por la mañana: son los cronotipos. Según explica el doctor Daniel Blanes, neurólogo de la Unidad de Sueño del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela, los cronotipos son la preferencia individual de cada persona a activarse en un momento determinado del día, una actitud que viene “condicionada genéticamente”. “Nosotros tenemos un reloj biológico que depende de unos genes, que expresan unas proteínas y que funcionan en el hipotálamo.
Los detalles
Esas proteínas varían entre persona y persona. Si duran más o menos, es decir, si se degradan antes o se degradan después, o si se activan antes o se activan después, condicionan cómo nos levantamos por la mañana”, explica a Infobae el especialista. Grosso modo, existen tres cronotipos diferentes: el cronotipo matutino o cronotipo alondra, el cronotipo vespertino o cronotipo búho y el cronotipo intermedio, donde se ubica la mayor parte de la gente.
“Los que más llaman la atención son los dos extremos, es decir, personas que se activan superbién por la mañana, pero no aguantan el ritmo a última hora del día, que sería el matutino; y personas que se van activando a lo largo de la tarde y están a tope a última hora, que sería el vespertino”, explica Blanes. La condena del verano para las personas ‘búho’Las personas con un cronotipo vespertino no solo tienen dificultades para levantarse por las mañanas, sino que dormirse por las noches puede ser todo un reto, especialmente en verano. “Está muy activo al final del día y dormirse le cuesta mucho más.
Con el horario de verano, se consigue que haya una hora más de luz, que es activadora. Entonces, este tipo de personas suele tener menos horas de sueño estos meses”, cuenta el doctor. La hora de acostarse se retrasa, pero no la de despertarse.
Qué dicen los expertos
Con el cambio de hora en el mes de marzo, estas personas van perdiendo horas de sueño, una falta de descanso que puede generar verdaderos problemas de salud. “El sueño es un taller de reparación en el que se van a ir corrigiendo pequeños defectos del plano físico, el desgaste de huesos, de músculos, de ligamentos que se hayan hecho; pero también se corrigen y se integran funciones cognitivas y emocionales, se reajustan temas hormonales... Si nosotros le damos menos tiempo al sueño, todas estas funciones no llegan a cubrirse al 100%”, explica el neurólogo.
La falta de descanso provoca un aumento del cortisol y del tono del sistema nervioso simpático para permitir al cuerpo funcionar con normalidad. Todo ello provoca aumentos en la hipertensión o el azúcar en sangre, factores de riesgo cardiovascular. En personas sanas, puede no suponer grandes perjuicios, pero en otros con patologías previas, como la hipertensión, puede derivar en infartos de corazón o de cerebro.
“Muchos infartos ocurren a primera hora de la mañana, en el pico de tensión, y es más frecuente tras el cambio de hora”, lamenta Blanes. El cronotipo puede moldearseEl doctor recuerda que el cronotipo no puede elegirse, porque viene marcado por la genética, pero sí modificarse. “Tenemos nuestro reloj biológico, pero se le puede dar cuerda gracias a una hormona que se llama melatonina, la hormona de la oscuridad”, afirma.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




