
Temporada de nieve en la Cordillera: qué cambia para la logística
Cada invierno, la Cordillera de los Andes se convierte en uno de los mayores desafíos para la logística sudamericana. Las nevadas, el hielo sobre la calzada y los fuertes vientos obligan a cerrar de manera preventiva...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Cada invierno, la Cordillera de los Andes se convierte en uno de los mayores desafíos para la logística sudamericana. Las nevadas, el hielo sobre la calzada y los fuertes vientos obligan a cerrar de manera preventiva pasos internacionales estratégicos entre Argentina y Chile, generando demoras que repercuten sobre el transporte de mercaderías, las exportaciones, las importaciones y las cadenas de abastecimiento de ambos países. La temporada 2026 volvió a confirmar esa realidad.
Durante mayo y junio, el Sistema Integrado Cristo Redentor, el principal corredor terrestre entre ambos países, debió cerrar en varias oportunidades debido a temporales de nieve y condiciones de baja visibilidad. Las autoridades de frontera mantienen un monitoreo permanente del estado meteorológico porque, en alta montaña, un cambio brusco del tiempo puede volver intransitable la ruta en pocas horas. Cuándo comienza el impacto de la nieve y cuáles son las zonas más afectadasAunque las primeras nevadas pueden registrarse desde el otoño, el período de mayor complejidad suele extenderse entre junio y agosto, cuando se concentran las temperaturas más bajas y los temporales de mayor intensidad.
Los detalles
El corredor más sensible es el Paso Internacional Cristo Redentor, que conecta Mendoza con la región chilena de Valparaíso a través de la Ruta Nacional 7 y la Ruta 60 chilena. Por allí circula una parte muy importante del intercambio comercial terrestre entre ambos países, incluyendo alimentos, productos industriales, insumos para fábricas y mercadería destinada a puertos del Pacífico. Cuando las nevadas afectan la alta montaña, también pueden registrarse restricciones en otros cruces como:Paso Pehuenche (Mendoza – Región del Maule).
Cardenal Samoré (Neuquén/Río Negro – Región de Los Lagos). Pino Hachado (Neuquén – Región de La Araucanía). Jama (Jujuy – Región de Antofagasta), donde además de la nieve influyen la altura y las bajas temperaturas.
No todos los pasos presentan el mismo comportamiento. Mientras algunos permanecen operativos durante buena parte del invierno, otros pueden cerrar durante varios días consecutivos cuando se acumulan nieve, hielo o existe riesgo de avalanchas. Un cierre puede generar cientos de camiones en esperaCuando un paso internacional suspende la circulación, el efecto se multiplica rápidamente.
Qué dicen los expertos
Los camiones comienzan a concentrarse en playas de estacionamiento, zonas de espera y localidades cercanas como Uspallata, en Mendoza, mientras que del lado chileno ocurre algo similar en sectores próximos a Los Libertadores y Guardia Vieja. A medida que pasan las horas, la fila de vehículos aumenta y, cuando finalmente se habilita nuevamente el corredor, suele producirse una fuerte congestión en los complejos fronterizos. Los controles migratorios, sanitarios y aduaneros deben procesar un volumen extraordinario de transporte en pocas horas, lo que puede extender considerablemente los tiempos de cruce.
Además, durante el invierno el Sistema Cristo Redentor opera con horario reducido, reemplazando la atención permanente por un esquema diurno para disminuir los riesgos asociados a las bajas temperaturas y al congelamiento de la calzada, una medida que también obliga a planificar con mayor precisión cada viaje. Las rutas alternativas existen, pero no siempre resuelven el problemaUna de las preguntas más frecuentes cuando se produce un cierre es si los transportistas pueden utilizar otro paso fronterizo. La respuesta depende de varios factores.
En algunos casos es posible desviar la circulación hacia Pino Hachado, Cardenal Samoré, Pehuenche o Jama, pero cada corredor tiene capacidades distintas, recorridos más largos y condiciones meteorológicas propias. Si el temporal afecta gran parte de la cordillera, varios pasos pueden cerrar simultáneamente, reduciendo considerablemente las alternativas disponibles. Incluso cuando permanecen abiertos, un desvío puede implicar cientos de kilómetros adicionales, mayores tiempos de conducción, incremento del consumo de combustible y una reorganización completa de la planificación logística.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





