
Una figura de Francia borró todo su Instagram y solo sube fotos del Mundial sacadas a un televisor: la historia detrás de las imágenes
El perfil de Instagram de Michael Olise tiene 8,3 millones de seguidores, sigue a 23 cuentas y muestra exactamente cinco publicaciones. Ninguna tiene texto. Todas parecen tomadas con un teléfono móvil de 2004 apuntando...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: El perfil de Instagram de Michael Olise tiene 8,3 millones de seguidores, sigue a 23 cuentas y muestra exactamente cinco publicaciones. Todas parecen tomadas con un teléfono móvil de 2004 apuntando a un televisor de tubo: líneas horizontales, colores quemados, jugadores convertidos en manchas de píxeles. Quienes llegaron a esa cuenta esperando lo habitual en un futbolista de su nivel —el estreno de botines, la foto con filtro dorado saliendo del túnel, el post patrocinado— se encontraron con algo completamente distinto.
Detrás de esas imágenes está Florence Pernet, fotógrafa francesa con un currículum que incluye los Juegos Olímpicos de París 2024, el circuito de tenis y campañas para Nike, Adidas y Lacoste. Para el Mundial 2026, Pernet no obtuvo acreditación. Lejos de resignarse, convirtió su salón en su puesto de trabajo: con cámara en mano, empezó a fotografiar directamente la pantalla de su televisor durante los partidos.
Los detalles
La frase que acompañó esas imágenes en redes se volvió el eslogan no oficial del torneo. “No tengo acreditación, pero sí tengo mi TV y mi propia visión”, escribió la fotógrafa en su cuenta de Instagram. El resultado visual tiene nombre técnico: efecto moiré.
Ocurre cuando el sensor de una cámara choca con la retícula de píxeles de una pantalla y produce tramas de líneas y puntos que, durante décadas, fueron el error a evitar en cualquier manual de fotografía. La paradoja del Mundial 2026 es que, en un torneo cubierto con cámaras 8K y repeticiones desde 40 ángulos distintos, la imagen que más circuló fue la más pobre de todas. La ensayista Hito Steyerl escribió en 2009 una defensa de la “imagen pobre”: esa copia degradada, comprimida y reenviada mil veces que, precisamente por su baja resolución, dice más sobre cómo se consume el mundo que cualquier fotografía perfecta.
Las imágenes de Pernet se viralizaron a tal velocidad que la Federación Portuguesa de Fútbol acabó contratándola para una colaboración oficial. De la puerta cerrada al contrato, sin pisar un estadio. Olise fue de los primeros en incorporar esa estética a su perfil: su primera publicación con este estilo recogía imágenes del Francia-Senegal en el que él mismo fue elegido MVP.
Qué dicen los expertos
El caso más elocuente sobre lo que esta tendencia revela va más allá de lo estético. Sidy Talla, fotógrafo oficial de Senegal, no consiguió el visado para entrar en Canadá y cubrió el partido de su selección contra Irak desde la habitación de un hotel en Nueva Jersey, con la cámara apuntada a la pantalla. Lo que empezó como un gesto visual terminó señalando uno de los problemas reales del torneo: los visados denegados que dejaron fuera a hinchas, fotógrafos y miembros de delegaciones, con mayor incidencia en delegaciones africanas e iraníes.
La práctica de fotografiar pantallas no es un invento de esta Copa del Mundo. En 1972, el fotógrafo belga Harry Gruyaert se encerró en un piso de Londres a fotografiar un televisor estropeado, retorciendo los mandos de color hasta convertir la programación británica en imágenes psicodélicas. Aquella serie, TV Shots, escandalizó a los puristas y hoy se estudia como obra de referencia en fotografía.
La lógica que Pernet aplicó en 2026 es la misma: fotografiar la pantalla no es retratar el fútbol, sino retratar cómo lo vive la mayoría, desde el sofá, con el mando en la mano. Michael Olise, un jugador particularQue esta estética encaje con Olise en particular no es un dato menor. Sus compañeros de vestuario lo llaman “Monsieur Nonchalant”.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





