
Toneladas de materiales, 600 extras impensados, un embarazo y la intoxicación del propio Chaplin: el rodaje de “La quimera del oro”
Charles Chaplin sostuvo, hasta el final de su vida, que La quimera del oro era la película por la que más deseaba ser recordado. No eligió El gran dictador, ni Tiempos modernos, ni El pibe. Eligió la historia de un...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Charles Chaplin sostuvo, hasta el final de su vida, que La quimera del oro era la película por la que más deseaba ser recordado. No eligió El gran dictador, ni Tiempos modernos, ni El pibe. Eligió la historia de un vagabundo que hierve una bota y la come con la elegancia de un gourmet en medio de la nieve de Alaska.
Para entender la película, conviene saber de dónde venía su autor. Chaplin nació en Londres en 1889. Su padre murió cuando él tenía 12 años y su madre fue internada en repetidas ocasiones en asilos psiquiátricos.
Los detalles
Desde los 9 años, junto a su hermano mayor Sydney, tuvo que arreglárselas solo. Se formó como actor, bailarín y comediante en los escenarios del music hall inglés. En 1908 se incorporó a la popular compañía de Fred Karno, donde también estaba un joven Stan Laurel.
Cuando la gira del grupo por Estados Unidos terminó, en 1913, Chaplin decidió quedarse allí para trabajar en el cine. Firmó contrato con Keystone Studios e hizo 35 cortometrajes en un año. El personaje del Vagabundo —con sus pantalones anchos, los zapatos enormes, el bastón de caña y el sombrero hongo— apareció por primera vez en su segunda película, Kid Auto Races in Venice, en 1914.
Chaplin describió ese momento en su autobiografía de 1964: “Pensé en vestirme con pantalones anchos, zapatos grandes, un bastón y un sombrero. Agregué un pequeño bigote... en el momento en que me puse la ropa y el maquillaje, sentí quién era ese personaje.
Qué dicen los expertos
Empecé a conocerlo, y cuando caminé hacia el escenario, ya había nacido por completo”. Antes de que terminara ese primer año, ya dirigía además de actuar. El Vagabundo —siempre en la mala pero con recursos, agilidad y astucia— conectó con el público de una manera que muy pocos personajes cinematográficos lograron antes o después.
La idea de La quimera del oro surgió en Pickfair, la mansión de Mary Pickford y Douglas Fairbanks. Dos amigos le mostraban a Chaplin fotografías de Alaska y el Klondike. Uno de ellos imaginaba a los buscadores de oro escalando el Paso de Chilkoot, y esa imagen le dio a Chaplin el tema de su siguiente película.
Al mismo tiempo, Chaplin leyó un libro sobre el desastre de la Expedición Donner de 1846, cuando un grupo de inmigrantes quedó atrapado por la nieve en la Sierra Nevada y se vio reducido a comer sus propios zapatos y los cadáveres de sus compañeros muertos. De esa combinación —la ambición de la fiebre del oro y el horror del hambre extrema— surgió una comedia. Fue la única de sus grandes comedias mudas que Chaplin comenzó a filmar con una historia completamente elaborada, sin improvisaciones ni reescrituras durante el rodaje.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





