Un conflicto con ecos del 'procés' independentista
Susana QuadradoUn conflicto con ecos del 'procés' independentista 29/05/2026 22:07 Actualizado a 29/05/2026 23:22 Si algo han dejado claro los 23 días de huelga de este curso es que Ustec ha decidido medir fuerzas con...
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Susana QuadradoUn conflicto con ecos del 'procés' independentista 29/05/2026 22:07 Actualizado a 29/05/2026 23:22 Si algo han dejado claro los 23 días de huelga de este curso es que Ustec ha decidido medir fuerzas con el Govern de Salvador Illa. O más bien doblarle el brazo. La lógica era sencilla.
Si el Ejecutivo avanzaba un paso, había que impedirlo. Si proponía un acuerdo, subir el precio. Y a cada reunión, una nueva exigencia.
Los detalles
El problema de las negociaciones convertidas en trincheras es que dejan de servir para negociar. Ayer hubo fumata blanca, pero también la sensación de que Ustec ha logrado hacer del conflicto un fin en sí mismo. Centenares de docentes, vestidos con la camiseta amarilla diseñada para la sucesión de protestas de este curso, se concentraron ayer en Montserrat y bloquearon el acceso a la basílica.
Nia Escolà / ACNEl Govern cometió un primer error en marzo, cuando quiso cerrar a toda prisa el pacto de los 2. 000 millones para la escuela pública. Creyó que bastaría una cifra histórica para desactivar un malestar enquistado desde hace años.
Pero el dinero no siempre apaga incendios; a veces solo ilumina el humo. Una parte importante del profesorado está exhausta. Cansada de ejercer, sin recursos suficientes, de maestro, psicólogo, trabajador social, enfermero y agente del orden en aulas cada vez más difíciles.
Qué dicen los expertos
Y Ustec entendió enseguida que ahí había un filón sindical y político. Entre otras razones porque pocos conflictos desgastan más a un gobierno que el educativo: las familias lo sufren en casa. Y porque los docentes representan nada menos que el 40% del funcionariado de la Generalitat.
El nervio de Ustec se articula por una lógica asamblearia y con acciones discutiblesA partir de ahí, el sindicato empezó a ocupar el espacio. Aprovechó su exclusión del acuerdo para capitalizar el descontento y reactivar a una parte de su base de cara a las elecciones sindicales del próximo año. Entonces el Govern volvió a echar una mano, involuntariamente.
Primero, gestionando mal el plan piloto de mossos en los patios. Después, explicando todavía peor la infiltración policial en asambleas docentes. Se lo pusieron fácil a Ustec para convertir 2.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





