
Un estudio advirtió que la ola de calor que azota Europa habría sido “virtualmente imposible” sin los efectos del cambio climático
La ola de calor que azota Europa en junio de 2026 habría sido “virtualmente imposible” hace apenas 50 años y es 200 veces más probable hoy que hace dos décadas, según un estudio de atribución rápida publicado este...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La ola de calor que azota Europa en junio de 2026 habría sido “virtualmente imposible” hace apenas 50 años y es 200 veces más probable hoy que hace dos décadas, según un estudio de atribución rápida publicado este viernes por World Weather Attribution (WWA), una red científica europea que analiza el papel del cambio climático en fenómenos meteorológicos extremos. Los investigadores concluyeron que el cambio climático, impulsado por la quema de combustibles fósiles, es “inequívocamente responsable” de la severidad del evento. La ola de calor, activa desde el 18 de junio, es la más grave y extensa jamás registrada en esta región del continente, según WWA.
Millones de personas en Francia, Italia, España, el Reino Unido y otros países europeos han soportado temperaturas diurnas superiores a los 40 ℃ (104 ℉), mientras que las noches tropicales —aquellas en que el termómetro no baja de los 20 ℃— han impedido que los cuerpos se recuperen del calor acumulado. Qué habría ocurrido sin el calentamiento globalPara cuantificar el peso del cambio climático, los científicos de WWA compararon las temperaturas actuales con las de dos años de referencia: 1976 y 2003, ambos marcados por olas de calor extremas en Europa. Una ola de calor de características similares a la actual, ocurrida en el clima de junio de 1976, habría sido 3,5 ℃ (6,3 ℉) más fría durante el día y 2,4 ℃ (4,3 ℉) más fría por la noche.
Los detalles
Comparada con 2003, las temperaturas diurnas habrían sido 2 ℃ (3,6 ℉) menores y las nocturnas, 1,3 ℃ (2,3 ℉) inferiores. “El aumento de las temperaturas fue tan dramático que no habríamos esperado ver nunca este evento en el clima de 1976”, afirmó Theodore Keeping, autor principal del estudio e investigador en el Centro de Política Ambiental del Imperial College London. “Y habría sido también muy, muy raro incluso hace 23 años, en 2003”.
El estudio empleó datos de temperatura observados y previsiones meteorológicas, aplicando metodología revisada por pares, aunque el informe en sí no pasó por ese proceso. Los investigadores descartaron además la influencia del fenómeno de El Niño, actualmente activo en el Pacífico, como factor determinante de las temperaturas extremas en Europa. Récords caídos en cascada a lo largo del continenteLos registros históricos se han roto en sucesión durante la semana.
Francia registró su día más caluroso desde que existen mediciones, superando una marca establecida apenas la jornada anterior. El Reino Unido alcanzó su temperatura más alta en junio, con 36,7 ℃ (98,06 ℉) en Somerset, para luego volver a batirla al día siguiente. España encadenó sus dos días más calurosos de junio en registros consecutivos, y Suiza anotó también su máxima histórica para ese mes.
Qué dicen los expertos
Las noches han resultado igualmente extremas. Francia padeció su noche más calurosa jamás registrada entre el miércoles y el jueves. Según WWA, las temperaturas nocturnas en Europa son hoy unas 100 veces más probables que en 2003, año en que una ola de calor mató a más de 70.
000 personas en el continente. El estrés térmico afecta a casi la mitad de las grandes ciudades europeasMás allá de los termómetros, el estudio analizó el estrés térmico combinado de temperatura y humedad en 854 ciudades de 30 países europeos. El 45% de ellas ha superado o está a punto de superar su récord histórico de temperatura de globo de bulbo húmedo (WBGT, por sus siglas en inglés), un indicador que mide la capacidad del cuerpo humano para enfriarse mediante la sudoración.
“Se relaciona directamente con el estrés térmico sobre el cuerpo humano y nuestra capacidad de enfriarnos. Es una métrica muy útil para los impactos sanitarios que esperamos ver de esta ola de calor”, explicó Keeping. Cuando la humedad es elevada, el sudor se evapora con menor eficacia, lo que incrementa el riesgo de agotamiento por calor y golpe de calor, ambos potencialmente mortales.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





