
Una buena corrida, mucho corazón y mala cabeza en Las Ventas
Feria de San IsidroUna buena corrida, mucho corazón y mala cabeza en Las VentasDavid de Miranda corta la única oreja a los toros de Alcurrucén, que merecieron más; Fortes se espesa con un noble lote; lo mejor de una...
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Feria de San IsidroUna buena corrida, mucho corazón y mala cabeza en Las VentasDavid de Miranda corta la única oreja a los toros de Alcurrucén, que merecieron más; Fortes se espesa con un noble lote; lo mejor de una tarde de expectación, la rivalidad en quites del onubense y Víctor Hernández Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarZabala de la Serna MadridMadridSEGUIR AUTORActualizado Domingo, 24 mayo 2026 - 22:54Historias Las tres resurrecciones de David de Miranda: "La dureza del toreo me ha forjado como persona" Entrevista Víctor Hernández, la joya del toreo de Madrid en el tesoro secreto de Las Ventas: "José Tomás es un referente absoluto" La plaza registró un «No hay billetes», pero con una expectación de tarde de figuras; es decir, con una trascendencia más allá del «No hay billetes». Y no sé si esa expectación de tarde de figuras se tradujo por una exigencia que nos afectó a todos. El cartel de Fortes, David de Miranda y Víctor Hernández invitaba al máximo interés.
Más de dos horas y media después, la decepción invadió la plaza. Las expectativas ni siquiera se sostuvieron en la oreja que adornó el bagaje de David de Miranda. Fundamentalmente porque quedó la sensación de que hubo toros de la corrida de Alcurrucén para bastante más.
Los detalles
Y se gastaron con más corazón que cabeza. A las 19:40, David de Miranda y Víctor Hernández protagonizaron el momento estelar cuando encendieron la rivalidad, tan necesaria, y provocaron el entusiasmo del público, tan necesitado, con un tercio de quites por el palo del estoicismo. Hasta en cuatro ocasiones se batieron en duelo a puro huevo: disparó Miranda por chicuelinas y gaoneras -echándose el capote a la espalda en revolera- y respondió Víctor -que había iniciado el combate- por saltilleras, tafallera, revolera y brionesa, puro José Tomás.
Después de medirse a ver quién se arrimaba más, un estrechón de manos desató un incendio de pasión en los tendidos. Enfrente tuvieron un pedazo de toro de 610 kilos, encornadura alirada y el carbón de la casta. David de Miranda brindó la muerte de este Heredero y construyó una faena de enorme corazón y limitada cabeza para hallar el quid de la explosiva embestida: faltó gobierno.
Y el toro, sin gobierno, se remontaba, como si se enfadara. Gobernar una embestida así, con la muleta retrasada, se hacía muy complejo, y provocó otra emoción distinta a la del toreo. Desde su verticalidad -ya desde los estatuarios sin aire— lo encajó todo: el disparo de Heredero y alguna tarascada.
Qué dicen los expertos
Pero cuando enganchó más adelante la arrancada redujo más al toro, que con dos puyazos, cuatro quites y 610 kilos arreó sin parar. Quiso remontar Miranda su larga labor de toma y daca apretándose por bernadinas, avivando los corazones. Cobró una estocada, hubo petición mayoritaria y, ante eso, el presidente entregó la oreja.
Una nueva y más asequible oportunidad se presentó con el buen quinto, el único cuatreño de la corrida cinqueña de Alcurrucén.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





