
Una monja en Tinder
¿Cómo es posible que a los cincuenta años me haya vuelto una prostituta? Quizás no sería tan grave si no fuera porque soy monja de clausura hace tres décadas.La caja de Pandora se abrió hace cuatro años. Una de las...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. ¿Cómo es posible que a los cincuenta años me haya vuelto una prostituta? Quizás no sería tan grave si no fuera porque soy monja de clausura hace tres décadas. La caja de Pandora se abrió hace cuatro años.
Una de las hermanas, enfermera de profesión, nos propuso que hiciéramos ejercicios de expresión corporal para mejorar nuestra movilidad. Yo que había enterrado el cuerpo bajo la fe, empecé a moverme. Y algo en mi interior empezó a moverse conmigo.
Los detalles
Al principio pensé que me estaba volviendo loca. Sentía que lloraba por dentro, que algo quería salir, gritar, tocar. Tenía pesadillas con mi infancia, con los gritos de mi padre, con mi madre encerrada en el baño.
Me angustiaba mucho la pérdida de control. Me resultaba aterrador. ¿Dónde terminaría esto?
Acostumbrada a aguantar, pude resistir esa sensación hasta que las cosas parecieron acomodarse. En realidad, lo único que se acomodó es que empecé a naturalizar vivir con las emociones a flor de piel, incluso descubrir una sensualidad que había sepultado durante tantos años en un esfuerzo imposible. Volví a masturbarme como cuando era más joven.
Qué dicen los expertos
Ese espacio íntimo y secreto, en el que podía expresarme a pesar de la culpa, tomó otra dimensión. Esta vez, las fantasías que tenía me maravillaban y me angustiaban por igual. Como yo era una de las únicas dos monjas del convento que manejaba, estaba obligada a hacer muchas tareas con el auto, lo cual me daba considerables márgenes de libertad.
Un día crucé mis límites y fui a un locutorio a navegar por internet. Después de un rato de mirar pornografía terminé en una página de citas. La adrenalina y la angustia me invadieron.
Y ahí estaba yo, tratando de frenar esos impulsos. Como alguien que trata de contener un volcán. Esa vez solo creé un perfil con otro nombre y no subí ninguna foto mía, que por otra parte no tenía.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




