
Verano de respiro para el marisqueo en Galicia, futuro descorazonador
Paula Fern ndezPoio (Pontevedra), 18 jul (EFE).- La subida del precio de la almeja por el verano y los turistas est dando un respiro al marisqueo en la r a de Pontevedra que no es suficiente para levantar el nimo de...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Paula Fern ndezPoio (Pontevedra), 18 jul (EFE). - La subida del precio de la almeja por el verano y los turistas est dando un respiro al marisqueo en la r a de Pontevedra que no es suficiente para levantar el nimo de cara al futuro, ya que solo uno de los bancos est funcionando bien tras los temporales de lluvia del invierno. Las playas de Lourido y Cabeceira, en Poio, se han convertido en su salvavidas y all estuvieron el viernes unas 250 mariscadoras de las tres cofrad as de Pontevedra para aprovechar el nico banco que les permite coger la cuota m xima de almeja, seis kilos por mariscador.
"Se trabaja en un solo banco porque los otros quedaron muy tocados despu s de las inundaciones", explica a EFE la presidenta de la agrupaci n de a pie de la Cofrad a de San Telmo, Raquel G mez. Un d a antes celebraron el D a del Carmen, patrona de la gente de mar, pero el mar no est produciendo lo que daba hace a os. A principios de semana constataron la escasez de almeja en Combarro y, aunque realizan limpiezas y siembran la poca semilla que queda, sienten que les falta tiempo.
Los detalles
"No vemos una salida tampoco para poder descansar este banco y regenerar el de Combarro", lamenta G mez. La presidenta y vicepatrona de la Cofrad a de Rax , Elena Pad n, que tambi n ha acudido a faenar en Lourido, alerta de que el banco de Combarro "no cr a como criaba antes" y coincide en que las perspectivas "no son buenas". Est n estudiando los motivos de ese cambio en los bancos y habla de cambio clim tico y contaminaci n, "pero cuando vienen las lluvias no las puedes combatir".
Por ahora se resignan con lo que est n ganando en verano gracias a los buenos precios que alcanza la almeja, unos 15 euros el kilo de jap nica y entre 45 y 50 el de fina. Con ello pueden ganar unos mil euros al mes; meses atr s no pasaban de los 500 o 600 euros y en algunos como febrero quedaron a cero porque no pudieron faenar por los temporales. La situaci n dista mucho de la que ten an hace a os, cuando se les permit a sacar el doble de almeja que ahora: "Antes era vivir y ahora es sostener", relata Pureza, mariscadora desde hace 33 a os, antes de coger su rastrillo y meterse en el agua.
Todas coinciden en lo mismo: sin otro sueldo o trabajo o cualquier otro apoyo financiero, una familia ya no puede vivir del marisqueo. En la r a de Pontevedra a n consiguen mariscar algo, pero en otras han parado la actividad despu s de los estragos causados por los temporales de lluvia del pasado invierno. La Xunta puso en marcha un plan de recuperaci n de los bancos que remunera a los mariscadores por tareas de limpieza y regeneraci n con cerca de 700 euros al mes -a descontar el seguro- bajo la condici n de parar la actividad extractiva, a la que se han acogido varias cofrad as.
Qué dicen los expertos
Las que pod an seguir sacando algo de los bancos, como Pontevedra, han preferido seguir por considerar muy baja la remuneraci n de la Xunta. Y las que no trabajan siguen esperando a que las eximan de las cuotas a la Seguridad Social que no han dejado de pagar estos meses pese a no tener ingresos, una medida defendida en todo el espectro pol tico que sigue sin ser una realidad. En abril, el l der del PSdeG, Jos Ram n G mez Besteiro, dijo al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, que ten a "en sus manos" que el l der del PP, Alberto N ez Feij o, aprobase en el Congreso la exenci n de cuotas a las mariscadoras y esta semana el BNG anunci un acuerdo con el Gobierno central para exonerarlas de las mismas cuando no puedan recuperar su actividad econ mica.
La Xunta, que lo solicit en marzo, ha urgido al Ejecutivo a aplicarlo ya de forma inmediata. A pie de playa, donde la mayor a son mujeres, piden soluciones y tambi n que se las escuche: "Nos sentimos tambi n invisibilizadas porque no nos dejan a las mujeres participar en las decisiones", sentencia Raquel G mez.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




