
10 años del emoji de la paella: una lucha por la identidad gastronómica que transformó gambas y guisantes en garrafó y pollo
España tiene su propio emoji. Y no es el de flamenca con el brazo al aire, ni la bandera que representa nuestros colores. Es el emoji de la paella. No solo es nuestro por su aspecto, el de uno de los platos más...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: España tiene su propio emoji. Y no es el de flamenca con el brazo al aire, ni la bandera que representa nuestros colores. Es el emoji de la paella.
No solo es nuestro por su aspecto, el de uno de los platos más representativos de nuestra gastronomía a nivel internacional. Sino también por su más profundo significado, el de la unión colectiva a través de Internet con un objetivo común: defender la identidad culinaria valenciana. Este 2026, el paellaemoji celebra su décimo cumpleaños, y aprovechamos el Día Mundial del Emoji, 17 de julio, para recordar su historia.
Los detalles
A pesar de este señalado aniversario, la ‘operación paella emoji’ se inició hace más de una década, como una iniciativa que trató de convertir el reconocido plato valenciano en un emoticono presente en todos los teclados del planeta. Dos años fueron necesarios para que este arroz se integrara en la enciclopedia emoji. La iniciativa nació en el año 2014, en pleno auge de los emojis como nueva forma de comunicación digital.
Por entonces, la plataforma sin ánimo de lucro Wikipaella celebraba su gala anual de premios y, para dinamizar el acto, contrataron al cómico valenciano Eugeni Alemany. “Para dinamizar la semana previa al evento pensé que sería buena idea hacer una recogida de firmas para que la paella estuviera en WhatsApp”, contaba Alemany en una entrevista con El País. La semilla ya estaba plantada.
Hasta ese momento, otros platos internacionales ya disponían de imagen propia en este nuevo lenguaje. No así la paella, pese a ser uno de los platos más representativos de la gastronomía española y valenciana. Fue el inicio de una campaña masiva en redes sociales a la que se sumó Arroz La Fallera, una de las marcas valencianas más icónicas en lo que a arroces se refiere.
Qué dicen los expertos
La campaña apostó desde el principio por las redes sociales como principal herramienta de movilización. Así nació la Operación #PaellaEmoji, un movimiento pionero al que se sumaron decenas de miles de personas. Durante una de las primeras acciones se publicaron más de 25.
000 tuits en doce horas, con mensajes llegados desde los cinco continentes. La marca viajó incluso hasta Silicon Valley para defender ante las grandes tecnológicas que la paella merecía su propio icono, documentando el proceso en redes sociales en una pieza audiovisual que superó las 750. 000 reproducciones en apenas dos semanas.
La campaña llegó también hasta Japón, donde obtuvo el respaldo de Shigetaka Kurita, considerado el creador de los emojis. Uno de los pasos definitivos fue ponerse en contacto con Unicode, un estándar que asegura que todas las empresas de telecomunicaciones cuenten con los mismos emoticonos. Hasta San Francisco viajó Alemany para encontrarse con sus líderes que, según cuenta, le impusieron dos requisitos: el primero, que el elemento fuese reconocible mundialmente y, el segundo, que existiese un clamor del público reclamando el icono.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




