
Antony Beevor, historiador: “Rasputín combinaba la espiritualidad con la lujuria y la lascivia extremas”
Acostumbrados a escuchar a Antony Beevor detallar los movimientos de tropas en Stalingrado, el cerco de Berlín, el desembarco de Normandía, el esfuerzo de los paracaidistas en Arnhem o la ofensiva de los pánzers en la...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Acostumbrados a escuchar a Antony Beevor detallar los movimientos de tropas en Stalingrado, el cerco de Berlín, el desembarco de Normandía, el esfuerzo de los paracaidistas en Arnhem o la ofensiva de los pánzers en la última baza de Hitler en las Ardenas, sorprende oírle hablar del pene de Rasputín. La verdad es que pone la misma cara de reconcentrado interés que con sus habituales temas bélicos.
“El pene de Rasputín… es un objeto atractivo desde luego”, dice al mencionarle su interlocutor que ha visto, en una tarde de estupefacción y vodka, el que se exhibe como tal apéndice en un museo en San Petersburgo en un frasco de cristal. “Ya, se supone que mide 13 pulgadas, unos 33 centímetros, pero no sé si es algo que debamos tomarnos en serio.
Los detalles
Mi suegro, el historiador John Julius Norwich, explicaba que su padre, Duff Cooper, primer embajador británico en Francia tras la Liberación y también historiador , estaba convencido de que parte del éxito sexual y del magnetismo de Rasputín residía en su miembro y en su control muscular, pero no hay constancia histórica de que se lo hubieran cortado tras su asesinato. Hoy es imposible afirmar que lo que se exhibe sea suyo, no creo que se haya hecho ningún test de ADN”.
De hecho hay quien dice que se trata del pene de un caballo, eso si no es un pepino de mar desecado, como también se ha sugerido. Beevor recuerda, en todo caso, que en su momento en la Rusia zarista se le atribuía una potencia sexual extraordinaria a Rasputín y corrían caricaturas que mostraban su órgano, en referencia a la influencia del monje sobre la zarina y, a través de esta, sobre el zar, con la leyenda: “La caña que dirige Rusia”.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





