
Calor extremo pone a prueba la capacidad de adaptación de las viviendas en México
La reciente ola de calor que azota en diversos puntos del mundo ha dejado en claro que las temperaturas extremas han dejado de ser una amenaza futura para convertirse en una urgencia cotidiana. Según la Organización...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La reciente ola de calor que azota en diversos puntos del mundo ha dejado en claro que las temperaturas extremas han dejado de ser una amenaza futura para convertirse en una urgencia cotidiana. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde el 21 de junio se han registrado más de 1,300 fallecimientos asociados directamente al calor en Europa, en un contexto donde aproximadamente 150 millones de personas viven expuestas a condiciones de calor extremo. Este fenómeno plantea una interrogante esencial para México: ¿están nuestras viviendas y edificaciones listas para enfrentar un clima que ya cambió?
Víctor Arvizu, académico de la Universidad Iberoamericana, advierte que la crisis climática avanza más rápido de lo que las ciudades y el sector de la construcción pueden adaptarse. “Nos está alcanzando mucho más pronto, no solamente de lo que creíamos, sino de la capacidad de reacción que tenemos ante todo esto”, explicó el especialista, coordinador de la Especialidad en Energía en la Edificación Sustentable de la IBERO. En este contexto, el reto ya no es solo una cuestión de evitar futuras catástrofes, sino de enfrentar una realidad presente que exige soluciones inmediatas y profundas en el modo en que se diseñan y renuevan los espacios habitables.
Los detalles
México: avances y desafíos en la construcción sustentableEl caso mexicano presenta avances, aunque también desafíos notables. De acuerdo con el académico, existen normas oficiales que establecen estándares de eficiencia energética tanto para edificios residenciales como para inmuebles de uso no habitacional. El último avance relevante fue la integración de estas regulaciones al Reglamento de Construcción de la Ciudad de México a finales de 2024, lo que permite que su cumplimiento sea obligatorio de facto.
Sin embargo, contar con reglas no es suficiente. Para que sean efectivas, es indispensable que los profesionales del sector estén capacitados para aplicarlas y que las autoridades puedan supervisar su implementación de manera adecuada. De lo contrario, las disposiciones podrían quedar solo en el papel y no traducirse en mejores prácticas constructivas.
Además, buena parte de los edificios existentes en el país fueron erigidos sin considerar criterios de eficiencia energética, adaptación climática o impacto ambiental. Por ello, el problema no solo radica en mejorar las construcciones futuras, sino también en renovar y adecuar el parque inmobiliario actual. Arquitectura bioclimática: diseñar para el clima y la vidaEl Dr.
Qué dicen los expertos
Arvizu explicó que los edificios desempeñan un papel doble frente al cambio climático: son fuente de emisiones y, al mismo tiempo, parte fundamental de la solución. El sector inmobiliario es responsable del 37% de las emisiones de carbono a nivel mundial, si se toma en cuenta todo el ciclo de vida de los inmuebles, desde la creación de materiales hasta su uso y demolición. De ese total, el 70% proviene del consumo energético durante la vida útil de las viviendas.
Por ello, el especialista sostiene que el debate sobre el calor extremo no debe reducirse al uso de aire acondicionado. La verdadera tarea está en crear espacios que logren confort térmico con un menor consumo de energía, a través de estrategias como la orientación adecuada, la ventilación cruzada, la protección solar, la elección de materiales idóneos y el análisis contextual del sitio. “No hay una receta general que aplique para todos los edificios”, aclaró, manifestando que cada proyecto debe adaptarse a las condiciones climáticas, la radiación solar, el viento y el entorno.
Por otro lado, la arquitectura mexicana enfrenta el desafío de reinventarse no solo para resistir las altas temperaturas, sino para cuidar la vida y el bienestar de quienes habitan los espacios. La adaptación ya no es una opción, sino una necesidad para la mejora de la industria.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





