
Científicos argentinos sugieren que un análisis de sangre podría detectar señales tempranas de Alzheimer
Cada año, entre el 10% y el 20% de las personas con deterioro cognitivo leve —olvidos frecuentes, dificultad para concentrarse, pequeños tropiezos con la memoria— desarrolla Alzheimer. El problema es que ese umbral...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Cada año, entre el 10% y el 20% de las personas con deterioro cognitivo leve —olvidos frecuentes, dificultad para concentrarse, pequeños tropiezos con la memoria— desarrolla Alzheimer. El problema es que ese umbral suele cruzarse sin que nadie lo detecte a tiempo. Un equipo de investigadores de la Argentina encontró que los niveles de una proteína cerebral llamada mGlu3R, que protege las neuronas y participa en la memoria, bajan en la sangre de personas con deterioro cognitivo leve, la etapa que puede conducir a la enfermedad de Alzheimer.
El hallazgo fue publicado en la revista Journal of Neurochemistry y sugiere que un análisis de sangre podría servir para detectar señales tempranas de la enfermedad. La investigación fue liderada por Eugenia Olivera, del Instituto de Investigaciones Biomédicas (INBIOMED), que depende de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet y el Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME) del Conicet. También colaboraron científicos de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA) en Junín, provincia de Buenos Aires, y el Laboratorio de Neuropatología del Banco de Cerebros de Fleni.
Los detalles
El escudo que falla antes del daño visibleLa enfermedad de Alzheimer se diagnostica hoy con indicadores biológicos medibles en laboratorio que reflejan la acumulación de placas de amiloide beta, una proteína tóxica que se deposita en el cerebro, y de ovillos de tau, otra proteína que daña las neuronas. Esos marcadores se detectan en el líquido cefalorraquídeo, el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal, o mediante costosas imágenes cerebrales. La relación entre esas placas y el deterioro cognitivo es débil en etapas tempranas, lo que dificulta el diagnóstico precoz.
El mGlu3R es una proteína ubicada en la superficie de las células cerebrales que recibe señales del glutamato, el principal mensajero químico excitador del cerebro. Tiene propiedades neuroprotectoras y participa en funciones como la memoria y el razonamiento. Investigaciones previas del mismo equipo habían demostrado que ese receptor, cuando funciona bien en los astrocitos, que son las células de soporte del cerebro, ayuda a eliminar el amiloide beta y protege las neuronas.
La nueva investigación buscó determinar si la producción del mGlu3R cambia en cerebros con Alzheimer y si esos cambios se pueden rastrear en la sangre. El objetivo fue evaluar si esa proteína puede funcionar como una señal biológica medible, es decir, como un biomarcador, para el deterioro cognitivo leve. Una proteína que habla desde la sangreLos investigadores hicieron registros de la expresión génica de cerebros humanos con Alzheimer para evaluar el gen GRM3, responsable de producir el mGlu3R.
Qué dicen los expertos
Luego midieron los niveles de esa proteína en cortes de hipocampo (la región del cerebro más ligada a la memoria) de ratones que se usaron como modelo de Alzheimer. Usaron inmunofluorescencia, una técnica que usa anticuerpos marcados con luz para visualizar proteínas en el tejido. También analizaron tejido cerebral post mortem de 10 pacientes con Alzheimer y 4 con otras enfermedades neurológicas del Banco de Cerebros de Fleni.
Para la parte central, se reclutaron 20 voluntarias de Junín, clasificadas en dos grupos: 13 con cognición normal y 7 con deterioro cognitivo leve (DCL). Los análisis mostraron que el gen GRM3 —el que fabrica el mGlu3R— se expresa menos en las zonas del cerebro donde se acumulan las placas de amiloide. Esa reducción tuvo una capacidad para distinguir cerebros con Alzheimer de cerebros sin Alzheimer superior a 0,8 sobre 1, un valor considerado alto en estadística, y se confirmó en dos conjuntos de datos independientes.
En los ratones modelo de Alzheimer, los niveles del mGlu3R en los astrocitos ya eran menores que en animales sanos desde el primer o segundo mes de vida, mucho antes de que aparecieran las placas visibles en el cerebro. Ese dato sugiere que la proteína empieza a fallar antes de que la enfermedad deje rastros detectables. En tejido cerebral humano post mortem, el patrón se repitió: a mayor daño cerebral registrado en el tejido, menor cantidad de mGlu3R presente.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





