
Cinco obras que el mundo entero creyó de Borges pero que él no escribió
Borges: Textos Secretos y Falsas Atribuciones. Así se llama el libro que, en 2024, publicó Alejandro Vaccaro, coleccionista y biógrafo del escritor. Allí Vaccaro -expresidente de la Fundación El Libro, que organiza la...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Borges: Textos Secretos y Falsas Atribuciones. Así se llama el libro que, en 2024, publicó Alejandro Vaccaro, coleccionista y biógrafo del escritor. Allí Vaccaro -expresidente de la Fundación El Libro, que organiza la Feria del Libro- documenta las atribuciones erróneas más persistentes en la obra del autor.
El volumen, recorre décadas de confusiones, fraudes literarios menores y descuidos editoriales que terminaron por incorporar textos ajenos al universo del escritor argentino. Las falsas atribuciones a Jorge Luis Borges no son un fenómeno reciente ni marginal. Algunas llegaron a publicarse en colecciones de sus obras completas.
Los detalles
Otras circularon durante décadas en revistas académicas, antologías y redes sociales. Vaccaro las examina una por una y aporta, en cada caso, la prueba que zanja la discusión. “Instantes”: el poema que nunca escribió y que el mundo entero le atribuyóEl texto más difundido de todos los que se le atribuyen falsamente a Borges comienza con los versos “Si pudiera vivir nuevamente mi vida / en la próxima trataría de cometer más errores”.
Circuló durante décadas en fotocopias, felicitaciones navideñas, publicidades de chocolate y cadenas de correo electrónico. Fue leído en televisión por el cantante Bono, de U2, quien lo atribuyó al “poeta chileno Borges”. Fue incluido, interpolado en una entrevista, por la escritora mexicana Elena Poniatowska en su libro Todo México.
El problema es que Borges no lo escribió. Vaccaro recoge en su libro la investigación del profesor Iván Almeida, publicada en la revista Variaciones Borges de la Universidad de Aarhus, Dinamarca, que rastreó el origen real del texto hasta una publicación de Reader’s Digest de octubre de 1953, donde apareció en prosa, bajo el título “If I had My Life to Live over”, firmado por el caricaturista estadounidense Don Herold. Traducciones sucesivas, modificaciones y atribuciones encadenadas terminaron por convertirlo en un poema y por pegárselo a Borges.
Qué dicen los expertos
La propia María Kodama reconoció haber luchado durante siete años para desmentir la atribución: “Insisto en este tema porque, durante siete años, luché prácticamente sola para poner en claro esta ridícula situación”, escribió en el prólogo de una recopilación de textos de Borges publicada por Editorial Atlántida en 1995. “Si Borgeshubiera escrito eso, yo habría dejado de estar enamorada de él en ese momento", dijo más tarde Kodama. “Ad Eternum Est”: el soneto que su propio autor confesó haber inventadoEn 1972, el escritor Marcos Ricardo Barnatán publicó un libro titulado Borges en el que analizaba un soneto de dudosa procedencia, insinuando que podía pertenecer al autor de El Aleph.
El poema, dedicado a “José y Lucrecia Errecarren-Medrano, muertos en 1872 durante la epidemia de tifus que azotó Tacuarembó”, estaba envuelto en una cadena de citas y nombres de difícil verificación: un profesor argentino con seudónimo, un libro publicado en Bruselas en 1947, una conferencia de 1959. Vaccaro describe los argumentos de Barnatán como “dignos de un análisis cabalístico” y apunta que “la debilidad de argumentos al intentar justificar la autoría del poema nos exime de cualquier comentario”. La resolución del caso llegó de la forma más directa posible: en una conversación privada mantenida en 1995, Barnatán le confesó al propio Vaccaro que el soneto había sido “una invención suya en complicidad con un pariente”.
Años después, en una conferencia en la Biblioteca Nacional de Argentina, Barnatán lo reconoció públicamente durante la presentación de su libro Borges: Biografía total. Vaccaro cita el principio jurídico que aplica al caso: “a confesión de parte, relevo de pruebas”. El enigma de la calle Arcos: la novela que Borges no podía haber escritoEn 1932, el diario Crítica publicó por entregas una novela policial firmada por el seudónimo Sauli Lostal.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





