
¿Cómo nació la pirotecnia en México? La historia detrás de una tradición que marcó las fiestas en el país
La pirotecnia ocupa un sitio central en las festividades de múltiples comunidades mexicanas, donde su presencia se ha convertido en un símbolo de identidad y pertenencia. En la localidad de San Pedro Atzompa, Estado de...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La pirotecnia ocupa un sitio central en las festividades de múltiples comunidades mexicanas, donde su presencia se ha convertido en un símbolo de identidad y pertenencia. En la localidad de San Pedro Atzompa, Estado de México, esta tradición se vive con intensidad. Don Luis, habitante de la zona, comparte una costumbre cotidiana: para ubicar las fiestas, simplemente sube a la azotea y observa dónde estallan los cohetes, identificando así en tiempo real el lugar de la celebración.
María Angélica Galicia Gordillo, investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM, reconoce que estos productos están profundamente ligada a los rituales y las creencias populares. Para la especialista, el uso de fuegos artificiales en el país representa una forma de comunicación con lo sagrado, enlazando lo terrenal con lo divino a través del sonido y la luz en cada festividad. Esta práctica, arraigada en la vida religiosa y social, ha evolucionado hasta convertirse en un elemento indispensable para la manifestación colectiva de la alegría y la fe.
Los detalles
El estruendo de los explosivos no solo anuncia el inicio de una fiesta, sino que también marca la vitalidad y el prestigio de cada pueblo. El papel de la pirotecnia en la identidad mexicana La académica señaló que este material, especialmente los cohetes, ha adquirido un significado trascendental en las fiestas mexicanas. A través de la luz y el estruendo, los habitantes buscan acercarse al cielo, aunque sea simbólicamente, conectando la tierra con la deidad.
Los castillos y las coronas giratorias, elementos destacados en los espectáculos pirotécnicos, encarnan ese anhelo de elevarse hacia lo divino. En palabras de la antropóloga, quienes adoptan esta visión reconocen que no pueden alcanzar literalmente el espacio, pero sí pueden enviar señales a través de la pirotecnia. De este modo, el festejo se convierte en un acto de comunicación espiritual y colectiva, donde el sonido juega un papel tan relevante como el espectáculo visual.
La costumbre popular sostiene que un pueblo que no resuena carece de existencia social. Por ello, la cantidad y el estrépito de los fuegos artificiales se asocian con el prestigio de la comunidad. “Entre más cohetes truenen, más es el prestigio de la comunidad.
Qué dicen los expertos
Entonces, te das cuenta que los fuegos artificiales al incorporarse a las festividades no solamente implican un reflejo visual, sino también un reflejo auditivo”, afirmó Galicia Gordillo. ¿Cuál es el origen de los cohetes en México? La investigación revela que la pirotecnia no tiene raíces prehispánicas en México, sino que fue introducida durante la época hispánica, consolidándose cuando la pólvora y los fuegos artificiales llegaron como parte de las tradiciones europeas.
No fue sino hasta la difusión de la pólvora que este arte adquirió un lugar en las celebraciones religiosas y civiles. Según el Instituto Mexiquense de la Pirotecnia, el Estado de México lidera la fabricación nacional, con Tultepec como el principal centro productivo. Esta industria genera una derrama económica aproximada de 15 mil millones de pesos anuales y sostiene a más de 200 mil familias en la región.
Además, en la entidad existen cerca de ocho mil 200 templos, donde la pirotecnia es protagonista en fiestas patronales y celebraciones de año nuevo. El libro Cohetes de regocijo. Una interpretación de la fiesta mexicana, de María del Carmen Vázquez Mantecón, documenta que desde el siglo XVI en Europa se reconocía el arte de preparar el material pirotécnico.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





