
Contra la corrupción, descubrir el engaño
TRIBUNAiArtículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. TRIBUNAiArtículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las tribunas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordadoContra la corrupción, descubrir el engaño La lucha contra estas prácticas es un problema democrático que debería ser objeto de un enorme consenso, pero no lo esEVA VÁZQUEZ Fabrice Arfi 15 jun 2026 - 05:30CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceEl 12 de mayo, uno de los tres fiscales que representaron a la acusación durante los dos meses del juicio por el recurso de Nicolas Sarkozy tras su condena por el caso de la financiación libia —como lo denominan en Francia— dedicó las primeras palabras de la segunda jornada de alegatos a La República, de Platón.
El magistrado, Damien Brunet, citó en concreto el mito de Giges, el pastor que tenía un anillo mágico que lo hacía invisible y, como consecuencia, se sentía autorizado a cometer los peores crímenes. Pues bien, el temor penal que todo ciudadano honrado debe sentir se ha visto sometido a una dura prueba por el caso libio, cuyos implicados eran unos hombres que se creían “intocables”, según el fiscal. “La corrupción es eso: el camino más rápido de un ego a otro, de una voluntad de poder a otra”, dijo, antes de solicitar siete años de prisión para el expresidente francés, que tiene ya una condena firme en otros dos casos y en este está acusado de recibir dinero corrupto del dictador libio Muamar el Gadafi (1942-2011) para su elección en 2007.
Los detalles
El tribunal dictará sentencia el próximo 30 de noviembre. Nicolas Sarkozy fue condenado a cinco años de prisión en primera instancia y estuvo encarcelado durante tres semanas, lo que provocó en Francia un debate pasmoso, alimentado por toda una serie de personas que no entienden el concepto de igualdad ante la ley. Un amigo del expresidente francés acudió incluso a una emisora de radio importante para declarar: “No estamos hechos para la cárcel, no somos animales”.
¿Qué se esconde en ese nosotros más que una sensación de impunidad digna de Giges? Porque, al margen de los hechos, las personas y las fronteras, está claro que la sensación de impunidad es la constante del espíritu de la corrupción que destruye la promesa democrática y corroe todo: la confianza pública, el lenguaje e incluso nuestra representación de la realidad. De eso saben algo en España.
También en Francia, donde en los últimos años se ha condenado en sentencia firme a dos jefes de Estado y dos jefes de Gobierno por delitos de corrupción.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





