
Día Mundial del Microbioma: diferencias entre SIBO e IMO y las claves para no confundirlos
Cada 27 de junio se conmemora el Día Mundial del Microbioma, una fecha que pone el foco en el rol de los microorganismos que habitan en el cuerpo y su impacto en la salud. Dos afecciones digestivas vinculadas a este...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Cada 27 de junio se conmemora el Día Mundial del Microbioma, una fecha que pone el foco en el rol de los microorganismos que habitan en el cuerpo y su impacto en la salud. Dos afecciones digestivas vinculadas a este universo microscópico, el SIBO y el IMO, generan síntomas frecuentes como distensión y malestar abdominal, y suelen confundirse con otros trastornos. Especialistas explican a Infobae en qué se diferencian, cómo se diagnostican y cuáles son las opciones actuales para su tratamiento.
Para empezar a entender, primero hay que enfocarse en qué es el microbioma. Se trata de comunidades de microorganismos, que incluyen bacterias, hongos, virus y otras diminutas formas de vida, que habitan en nuestro interior y alrededor. “Desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de la salud de los seres humanos, los animales, las plantas y el medio ambiente”, describen en World Microbiome Day.
Los detalles
Estos organismos microscópicos participan en procesos esenciales para la vida. “Por ejemplo, nos ayudan a digerir los alimentos, nos protegen de patógenos dañinos e incluso influyen en nuestro estado de ánimo y comportamiento”, agregan. El microbioma o también llamado microbiota está muy relacionado con un trastorno que ha cobrado mucha notoriedad en la actualidad, sobre todo a través de las redes sociales.
Se trata del SIBO, por sus siglas en inglés Small Intestinal Bacterial Overgrowth, que significa “sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado”. La doctora Sofía María Navar, médica gastroenteróloga, miembro de la Unidad de Intestino Delgado, Instituto de Enfermedades Digestivas del Hospital Alemán (MN 161861), explicó a Infobae que el SIBO “es una condición en la que existe una cantidad aumentada de microorganismos en el intestino delgado, especialmente bacterias que de forma habitual se encuentran en mayor proporción en el colon". Para entenderlo, es importante diferenciarlo de la microbiota intestinal, señaló la especialista: “La microbiota es el conjunto de microorganismos —bacterias, virus, hongos y arqueas— que habitan en nuestro cuerpo, principalmente en el intestino.
En el colon se concentra aproximadamente el 90-95% de estos microorganismos, que conviven con nosotros en una relación de beneficio mutuo. Por la enorme cantidad de funciones que desempeña, el microbioma es considerado por muchos investigadores como un verdadero órgano metabólico adicional". En condiciones de equilibrio, cumplen las siguientes funciones:Participan en la digestión de nutrientesProducen metabolitos como los ácidos grasos de cadena cortaColaboran en la integridad de la barrera intestinalModulan el sistema inmune Ayudan a protegernos frente a microorganismos patógenos.
Qué dicen los expertos
El problema no es “tener bacterias”, sino que haya un desequilibrio en su cantidad, localización o función, advirtió la doctora Navar. “En el SIBO, bacterias que deberían estar predominantemente en el colon se encuentran en exceso en el intestino delgado, donde pueden fermentar los alimentos antes de tiempo y generar síntomas”, alertó. Por su parte, las doctoras María Dolores Matoso, médica de planta, jefa de sección de aire espirado y responsable de intestino delgado (MN 116927) y la doctora Mercedes Ricciuti, médica asociada (MN 135879), ambas del Hospital Italiano de Buenos Aires, explicaron a Infobae que el SIBO o sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado es un aumento excesivo de bacterias en el intestino delgado que genera síntomas, signos gastrointestinales o alteraciones en el laboratorio.
Señalaron que, en condiciones normales, el intestino delgado tiene una población bacteriana mucho menor que el colon (intestino grueso): “Cuando ese equilibrio se altera, pueden aparecer síntomas como distensión abdominal, gases, diarrea y dolor abdominal. En casos más graves o con alteraciones anatómicas predisponentes pueden aparecer signos de malabsorción: pérdida de peso, anemia, grasa en la materia fecal (esteatorrea) y deficiencias nutricionales (como déficit de vitamina B12, vitamina D o hierro)“. Las médicas hicieron referencia también a otra forma de sobrecrecimiento denominada IMO (sobrecrecimiento metanogénico intestinal), “cuya definición como entidad independiente es reciente, dado que los microorganismos involucrados son arqueas, no bacterias, productoras de metano".
“Esa diferencia no es solo biológica, también tiene implicancias en el diagnóstico y tratamiento. El IMO presenta mayor asociación con constipación y tránsito intestinal lento. Hay diferentes situaciones que favorecen el desarrollo del SIBO/IMO como enfermedad celíaca, hipotiroidismo, medicamentos, diabetes, cirugías abdominales, entre otras”, explicaron las especialistas del Italiano.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





