
Diego y Omar Romay: “Billy Elliot es ese tipo de historia que interpela tanto a los padres como a los más chicos”
No cualquiera...Cuando “salir a jugar” quería decir exactamente eso, salir a jugar a la pelota (en la vereda) o a la escondida con los amigos del barrio (“¡piedra libre para todos los compa!!!!“) y no sentarse fente a...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Cuando “salir a jugar” quería decir exactamente eso, salir a jugar a la pelota (en la vereda) o a la escondida con los amigos del barrio (“¡piedra libre para todos los compa!!!! “) y no sentarse fente a la compu para ”jugar a la Play“... En esos días no cualquiera podía darse el gusto de, con tan solo 17 años, encontrarse produciendo un programa de la tele muy pero muy visto, Musica en Libertad, o conocer de primera mano el back de la polémica y bizarra visita de Los American Beetles, en 1964, que además de sobrarles una E y faltarles una A, lo que más les faltaba, claro, era Paul, John, George y Ringo, más allá de sus morochos flequillos...
Todo eso le pasó a Omar Romay desde muy chico. O corretear, por ejemplo, entre los auténticos decorados de Darío Vittori o las mesitas tipo bar de Grandes Valores del Tango... Eso también le pasó a Diego Romay desde muy chico.
Los detalles
Claro, así cualquiera: porque Omar y Diego son de la dinastía Romay, hijos de Alejandro, el Zar, para cualquiera que tenga más de 40, sinónimo automático de Canal 9, el canal de la palomita, que es como decir José de Zer (“¡Seguime, Chango! “”), Raúl Rossi, “¡Y feliz domingo para todossssssssssss! “, en fin, horas y horas de TV, teta nutritiva de más de una generación de cuando la tele era blanco y negro y, al apagarla, quedábamos colgados de ese sugestivo puntito luminoso que seguía titilando en la pantalla.
Hoy, ahora mismo, Diego y Omar están reunidos con Teleshow (“¡Nuestra primera nota juntos, eh! ”, vende con estusiasmo el encuentro Diego), y es que Omar vive en Miami y está recién llegado para el inminante estreno... Lo que están por estrenar los hermanos —este 27 de mayo— es Billy Elliot, el Musical en el teatro Opera.
Seguramente, todo el mundo recuerda la película; incluso los que no la vieron saben de qué va: estrenada en el año 2000, cuenta la historia de Billy, un niño de clase obrera de 11 años, que crece en el proletario condado de Durham, Inglaterra. Hacia 1984/85 descubrirá su pasión por el ballet justo en los críticos días de Margaret Thatcher, cuando un profundo ajuste estatal dispara conflictos sociales... Entre ellos, la famosa huelga minera, el principal sustento económico de la región, que deja sin trabajo tanto a su padre, Jackie, como a su hermano mayor, Tony, ambos mineros.
Qué dicen los expertos
Con este trasfondo social, el nudo conflictivo del filme se plantea cuando Jackie descubre que Billy, a quien mandó a practicar boxeo “como los hombres”, en realidad se enamora del ballet, luego de ver una clase accidental en su gimansio. Billy lo sabe, lo siente, está seguro: la danza es su vocación. Y abrazará ese sueño más allá de la oposición familiar y de los prejuicios sociales.
Aplausos, lágrimas, saquen los pañuelos... —Imposible hablar de Billy Elliot, entonces, sin remontarnos a la peli. ¿Cuándo recuerdan haber visto la peli?
Diego: —Hará diez años atrás la habré visto. Y recién después vi el musical. Omar: —Yo la película no la vi, vi la obra en Madrid, cuando estrenamos -en coproducción- en nuestro teatro, el Alcalá, hace cuatro años atrás.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




