El asesinato de una niña de 11 años alimenta el relato de la extrema derecha francesa
El asesinato de una niña de 11 años alimenta el relato de la extrema derecha francesaEl caso LyhannaLos fallos de la justicia ante un predador sexual ponen contra las cuerdas al Gobierno a menos de un año de las...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. El asesinato de una niña de 11 años alimenta el relato de la extrema derecha francesaEl caso LyhannaLos fallos de la justicia ante un predador sexual ponen contra las cuerdas al Gobierno a menos de un año de las presidencialesManifestación ante el palacio de justicia de Burdeos después de conocerse la muerte de Lyhanna PHILIPPE LOPEZ / Eusebio ValParís. Corresponsal 10/06/2026 06:00 El asesinato de Lyhanna, una niña de 11 años víctima de un predador sexual que pudo actuar gracias a la lentitud y los fallos de la justicia, ha exasperado a Francia y ha provocado una fuerte sacudida política a menos de un año de las elecciones presidenciales. Casos como este alimentan el relato de la extrema derecha sobre la inseguridad, la laxitud frente al crimen y un Estado que fracasa en su misión principal, la protección de los ciudadanos.
Ha pasado ya casi una semana desde que fue hallado el cuerpo de Lyhanna en el silo de una explotación agrícola en el departamento de Gers, al oeste de Toulouse. La pequeña había desaparecido el 31 de mayo. Fueron días de una búsqueda intensa y cada vez más desesperada, sobre todo porque el sospechoso detenido, Jerôme Barella, de 41 años y con antecedentes por violación de menores, se negaba a hablar o daba explicaciones incoherentes.
Los detalles
Se le vio con la niña -amiga de su hija- en su vehículo antes de desaparecer. A la atrocidad del crimen en sí mismo se ha añadido el saber que Barella había sido denunciado al menos cinco veces por abusos o violaciones, además de ser objeto de avisos por conductas inapropiadas cuando trabajaba en escuelas. Fueron casos que no fueron investigados a fondo, que serían desestimados por falta de indicios o bien quedaron aparcados debido a la lentitud de la justicia y su falta de medios, en concreto la fiscalía de Aux, en el ojo del huracán y chivo expiatorio de la tragedia.
El Gobierno también se ha visto contra las cuerdas. Las peticiones de dimisión del ministro de Justicia, Gérald Darmanin -quien, por cierto, fue absuelto de violación en un viejo caso que dio que hablar durante varios años-, han llegado desde todos los ángulos políticos, de la extrema derecha a los ecologistas, de La Francia Insumisa (LFI, izquierda radical) a los socialistas, sin que el correoso político, que no oculta su ambición al Elíseo, haya mostrado signos de retirarse de escena. Es evidente, sin embargo, que esta clase de acontecimientos trágicos sirven en primer lugar al discurso tremendista del Reagrupamiento Nacional (RN, extrema derecha), el partido al que todas las encuestas sitúan con clara ventaja.
Nada más hallarse el cadáver de la niña, el presidente del RN, Jordan Bardella, denunció “la inacción de los poderes públicos”. “El Estado ha fallado gravemente y el pueblo francés exige cuentas”, escribió en su cuenta de X.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





