
El primer ministro Mark Carney calificó el referéndum de Alberta como un “peligroso farol” comparable al Brexit
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió este jueves que el referéndum sobre el futuro de Alberta representa un “peligroso farol”, equiparable al Brexit, y sostuvo que la consulta no es una maniobra política...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió este jueves que el referéndum sobre el futuro de Alberta representa un “peligroso farol”, equiparable al Brexit, y sostuvo que la consulta no es una maniobra política sin consecuencias, sino una decisión con capacidad de generar años de incertidumbre en el país. La advertencia surgió en Ottawa, durante una conferencia en la que Carney, con experiencia directa en el Reino Unido durante el proceso del Brexit, hizo hincapié en los riesgos derivados de promesas simplificadas ante la ciudadanía: conservar beneficios sin costos y abandonar una estructura política sin perder sus ventajas. “Ya ven lo que ha pasado en el Reino Unido.
Como mínimo, son años de incertidumbre antes de que surja la siguiente pregunta, justo en un momento en que el mundo está fundamentalmente incierto”, dijo Carney. La consulta, programada para el 19 de octubre, incluye una décima pregunta clave: si la provincia debe iniciar el proceso legal que la Constitución exige para convocar un referéndum vinculante sobre la separación de Alberta de Canadá. Carney recordó que en procesos similares, como el británico, se prometió a los votantes facilidad para conservar pasaportes, moneda y acceso a mercados, mientras la desvinculación, en la práctica, desencadenó años de incertidumbre política y económica.
Los detalles
Además, alertó que una situación semejante podría instalarse en Alberta y en todo Canadá, justo cuando el país necesita mostrar estabilidad para atraer inversiones en un contexto mundial marcado por la volatilidad y la competencia global. “Justo en un momento en que Alberta y Canadá, Quebec, Ontario, los territorios, todo el país, están pasando a la vanguardia, justo en el momento en que se nos considera uno de los países más confiables, seguros y deseables para hacer negocios, y no deberíamos echarlo todo a perder”, aseguró Carney. El impacto ya se siente en la economía local.
Un informe reciente de la Cámara de Comercio de Calgary, basado en una encuesta a 137 empresas y un análisis económico, indicó que casi la mitad de los empresarios está considerando trasladar sus operaciones a otra provincia si Alberta avanza hacia la separación formal. Ocho de cada diez consultados insistieron en que el debate separatista afecta negativamente la economía provincial y más de seis de cada diez ven perjuicios en sus propias compañías. El informe también detalló que una de cada cinco empresas ralentizó sus planes de expansión y el 15 % explora activamente una posible reubicación fuera de la provincia.
Carney, quien ocupó el cargo de gobernador del Banco de Inglaterra durante la crisis del Brexit, destacó que la imagen de Canadá como país “fiable, seguro y atractivo” para hacer negocios está en juego. Enfatizó que el mundo atraviesa un periodo de incertidumbre fundamental, con tensiones geopolíticas y tendencias proteccionistas, por lo que la división interna podría agravar las dificultades nacionales. Carney se comprometió a recorrer Alberta durante el verano para dialogar con los residentes y convencerlos de que Canadá “puede mejorar” sin recurrir a salidas drásticas, y recordó que mantiene un acuerdo con la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, para impulsar la riqueza de recursos y el desarrollo de infraestructura, como un nuevo oleoducto hacia el Pacífico, mientras se incrementan los precios del carbono.
Qué dicen los expertos
La premier provincial, Danielle Smith, reiteró públicamente su apoyo a la permanencia de Alberta en Canadá, aunque defendió la inclusión de la pregunta separatista en el referéndum. 000 habitantes de Alberta firmaron una de las dos peticiones que solicitaban un referéndum sobre este tema. Esta es una decisión que corresponde a los habitantes de Alberta, no a Ottawa, y la frustración de los albertenses se ha visto alimentada por los últimos 10 años de políticas desastrosas de Ottawa bajo su predecesor, Justin Trudeau”, afirmó Smith.
“También quisiera recordar a todos los canadienses que no debemos desestimar las quejas legítimas de los habitantes de Alberta. En cambio, debemos centrarnos en abordar estos problemas, restaurar la esperanza en Canadá y demostrar que nuestro país puede funcionar y que, de hecho, está funcionando”, agregó. El líder conservador federal, Pierre Poilievre, expresó su deseo de que la consulta no se llevara a cabo, pero reconoció que la campaña por la unidad nacional debía continuar.
Poilievre planeó una gira para promover la permanencia de Alberta en Canadá y llamó a los ciudadanos de todo el país a “arropar” a los habitantes de la provincia para mantener la cohesión nacional. Por su parte, la ministra federal de Gestión de Emergencias, Eleanor Olszewski, lamentó la convocatoria del referéndum, al considerar que la coyuntura internacional y las tarifas estadounidenses requieren unidad y que no es momento para impulsar debates divisivos. El debate sobre el referéndum de Alberta se intensificó a semanas de la consulta, en medio de advertencias sobre sus potenciales repercusiones económicas, políticas y sociales, y con un gobierno provincial que apostó por trasladar a las urnas una cuestión que, según Carney, podría marcar el rumbo del país durante años.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





