
Europa se está cociendo: ¿por qué no quiere aire acondicionado?
HistoriasEuropa se está cociendo: ¿por qué no quiere aire acondicionado?Las olas de calor sin precedentes ponen a prueba la arraigada resistencia del continente a la tecnología de refrigeración y generan nuevas...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. HistoriasEuropa se está cociendo: ¿por qué no quiere aire acondicionado? Las olas de calor sin precedentes ponen a prueba la arraigada resistencia del continente a la tecnología de refrigeración y generan nuevas fricciones políticas Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 3 comentariosMatthew DaltonThe Wall Street Journal The Wall Street JournalActualizado Jueves, 2 julio 2026 - 22:36Luca Funaro, de 32 años y con una rara enfermedad genética, soportó la ola de calor sin precedentes de este mes en su apartamento de la capital francesa sin aire acondicionado. Sus vecinos no se lo permiten.
Han rechazado su solicitud de instalar un aparato en el patio de su edificio en el Marais, un barrio bullicioso del centro de París. Alegan que el aparato sería demasiado ruidoso. Funaro, que se desplaza en silla de ruedas y necesita usar un respirador artificial, ha demandado a sus vecinos.
Los detalles
Su familia ha gastado miles de dólares en una batalla legal que ya dura dos años. «Si hace demasiado calor, las personas con discapacidad se deshidratan y les cuesta respirar», afirma. Los europeos han rechazado durante mucho tiempo el aire acondicionado, considerándolo ruidoso, una mancha en su patrimonio arquitectónico y, sobre todo, algo innecesario, al menos cuando los veranos eran templados.
Temían que la adopción generalizada de esta tecnología de alto consumo energético socavara su ambición de liderar la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, esta resistencia choca con la realidad de un continente donde las temperaturas aumentan más rápido que en cualquier otra región del planeta. Años de olas de calor sin precedentes están sometiendo los sistemas sanitarios y la economía del continente.
Miles de escuelas en Europa occidental, muchas de las cuales no cuentan con aire acondicionado, cerraron durante la última ola de calor, obligando a muchos padres a quedarse en casa. Los negocios cerraron. Las fábricas redujeron la producción.
Las líneas ferroviarias quedaron suspendidas. Economistas del banco holandés ING afirmaron que la ola de calor «trajo a la memoria los confinamientos de la pandemia». Las tensiones sobre el futuro del aire acondicionado está marcando los debates políticos en todo el continente, enfrentando a políticos de derechas, que abogan por un plan para la instalación masiva de aparatos de aire acondicionado, con los de izquierdas, que temen su impacto ambiental.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





