
Jaimito, Mortadelo o el Capitán Trueno: ese siglo en el que España se leía en viñetas
Adri n Masa de Vega.San Lorenzo de El Escorial (Madrid), 15 jul (EFE).- Nombres como Jaimito, Mortadelo y Filem n o el Capit n Trueno poblaron la infancia de una gran parte de Espa a que semanalmente frecuentaba los...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. San Lorenzo de El Escorial (Madrid), 15 jul (EFE). - Nombres como Jaimito, Mortadelo y Filem n o el Capit n Trueno poblaron la infancia de una gran parte de Espa a que semanalmente frecuentaba los quioscos para encontrar sus vi etas favoritas. Los tebeos, que llevaron a la Real Academia a acu ar una palabra a la altura, se exponen en una muestra a los pies del Monasterio de El Escorial.
Durante gran parte del siglo XX, los domingos estaban marcados por la obligada excursi n al quiosco de la esquina para comprar por una m dica suma un ejemplar entre la amplia gama de historietas ofertadas. Esta tradici n naci de la mano de la revista 'TBO' en 1917 y su popularidad llev a la Real Academia de la Lengua a decantarse por el ep nimo 'tebeo' sobre el anglicismo 'c mic' para nombrar esas revistillas que albergaban la ilusi n de tantos ni os y adolescentes. Antes del acceso generalizado a la televisi n o de la invenci n de internet, los tebeos representaron durante cerca de 60 a os una de las formas de entretenimiento preferidas por los espa oles.
Los detalles
Ahora, hasta el 24 de julio, la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial despliega una muestra llamada 'TBO. La Espa a que se ley en vi etas', que recorre su historia bajo el comisariado de Luis Antonio Heras Quir s y Carlos C. Los organizadores prometen a quien la visite un viaje "emocional y cronol gico por el coraz n de la cultura popular del siglo XX", un recorrido que aborda lo mejor de Jaimito y las ocurrencias m s disparatadas de Mortadelo y Filem n, pasando por las p ginas de 'Fantasmadas' y 'Yumbo', 'Topo Gigio' o 'El Capit n Trueno'.
Hace m s de cien a os de la aparici n de 'Monos' en Madrid y 'En Patufet' en Barcelona en 1904, que fueron pioneras del humor gr fico infantil, pero todav a no inclu an globos de di logo, esos famosos bocadillos, que el historiador Antonio Mart n localiza en 1910 con la publicaci n de 'El suero maravilloso', del dibujante madrile o Jos Robledano. El mayor hito de esta historia fue, en 1917, la revista 'TBO' que public sus vi etas hasta el a o 1998 y dio nombre a todo el g nero. A esta le seguir an publicaciones como 'Pulgarcito', 'Chiquil n', 'Yumbo' o 'Pocholo' con tiradas de unos 125.
000 ejemplares y que 'TBO' encabez en 1935 al llegar los 220. Parad jicamente, mientras m s apretaba la censura de la dictadura durante la posguerra, m s se consolidaba el tebeo como la lectura m s barata y popular del pa s, con tres exponentes fundamentales: 'TBO', 'Jaimito' y 'Pulgarcito', cada una con estilo y p blico propios. Seg n explican los organizadores de esta muestra, para muchos ni os y ni as el tebeo semanal —comprado, alquilado o intercambiado en el quiosco- fue la primera lectura habitual y "toda una generaci n aprendi a leer con estas p ginas de humor y aventuras".
Qué dicen los expertos
La edad de oro lleg con los a os 50, cuando un buen pu ado de talentosos dibujantes como Luis Bermejo, Red Dixon, V ctor Mora con su 'El Capit n Trueno', que vendi 350. 000 ejemplares, o el inolvidable Francisco Ib ez con las primeras entregas de 'Mortadelo y Filem n' hicieron a los ni os agolparse en los quioscos a raz n de un duro -cinco pesetas- cada vez. Pese a la crisis del petr leo de 1973, en la d cada de los 70 la industria del tebeo ofreci su ltima gran expansi n de masas con m s de 7 millones de ejemplares mensuales y un enfoque cada vez m s adulto con la aparici n de revistas como 'El Jueves' o 'Totem', as como la adaptaci n cinematogr fica de las mejores historietas de Ib ez.
Los ltimos coletazos del humor infantil convivieron hacia 1985 con la poca dorada del c mic adulto, en un balance parad jico para los comisarios de la exposici n: "La d cada de mayor libertad creativa y calidad del c mic espa ol coincide con el principio del fin del modelo de negocio que hab a sostenido el tebeo durante casi setenta a os, el del quiosco de barrio". Las vitrinas de esta muestra albergan a los h roes "que desafiaron la escasez de la posguerra" y los personajes humor sticos y caricaturescos que reflejaron con fidelidad nuestras vidas, y si no estas al menos las de nuestros padres o abuelos: "Pasa, mira y recuerda", recomienda esta exposici n por el "patrimonio inmaterial de nuestra memoria".
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





