
La alegría en casa del pobre
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July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Ciudad AbiertaLa alegría en casa del pobre Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarCelebraciones en Barcelona por la victoria de España. Araba PressDavid Jiménez TorresSEGUIR AUTORActualizado Lunes, 20 julio 2026 - 09:13En lo que se refiere a nuestra selección de fútbol, muchos españoles tendremos siempre mentalidad de pobres. Arrastramos la sensación de que las amargas eliminaciones en los Mundiales de 1994, 1998 o 2002 son más representativas de nuestro destino futbolístico que los éxitos de 2008-2012.
Y eso nos ocurre a los que nacimos en los 80; imagino que será peor para quienes vieron el fallo de Cardeñosa o el penalti de Eloy Olaya. Es curioso, porque la frustración partía de la creencia de que nuestros combinados tenían talento para llegar más lejos de lo que lo hacían. Y, sin embargo, hubo algo reconocible en el regreso a la mediocridad tras 2012.
Los detalles
Poco dura la alegría, etcétera. Sirva todo esto para indicar hasta qué punto el desempeño de esta selección ya parecía extraordinario antes incluso de llegar a la final. Porque la mentalidad de pobre no impide apreciar los éxitos; solo los hace parecer más milagrosos.
Muchos sentíamos que alcanzar las semifinales y caer contra la temible Francia ya habría sido un gran logro: es una de las razones por las que ese partido fue tan memorable. La victoria contra Argentina entraría, directamente, en la categoría de aquellas cosas que nos atrevimos a desear, pero no a esperar. Es inevitable preguntarse por los efectos que tendrán estas semanas inolvidables; pero aquí también hay motivos para mantener bajas las expectativas.
Antes de 2008, era habitual escuchar que un triunfo de nuestra selección actuaría como un bálsamo sobre nuestros problemas de unidad. Que reforzaría la sensación de pertenencia a un proyecto común, que facilitaría la identificación con los símbolos. Y, sin embargo, dos meses después de que la selección conquistara el tercer título de su ciclo glorioso, una Diada multitudinaria dio inicio al procés separatista.
Qué dicen los expertos
No fue sólo una cuestión catalana: varias encuestas mostraron que los éxitos deportivos no contrarrestaban el descenso de orgullo nacional español y de identificación con los símbolos que siguió a la crisis de 2008. Al mismo tiempo, sabemos que nada de eso borra la inmensa felicidad que sentimos con los goles de Torres o de Iniesta, como nada que pase en el futuro borrará las alegrías que nos ha dado esta nueva generación. Así que disfrutemos de todo lo que ha supuesto este Mundial.
Nada más, y, desde luego, nada menos.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




