
La epidemia de ébola se está descontrolando
“Seguimos pidiendo y aún no hemos recibido nada”, dice Moise Bulabantu, de una modesta clínica de madera en las afueras de Bunia, una ciudad en el este de la República Democrática del Congo. Este enfermero comunitario...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. “Seguimos pidiendo y aún no hemos recibido nada”, dice Moise Bulabantu, de una modesta clínica de madera en las afueras de Bunia, una ciudad en el este de la República Democrática del Congo. Este enfermero comunitario de 38 años es el único trabajador de salud pública en su distrito de más de 40. 000 habitantes, donde se ha propagado un brote de ébola.
Todos los días atiende a pacientes con fiebre o vómitos. Pero el gobierno aún no ha enviado equipo de protección. “Estamos presionando para que nos den lo mínimo”, dice Bulabantu, con ojeras.
Los detalles
“Solo tenemos guantes”. Historias como la del Sr. Bulabantu son comunes en Ituri, la principal provincia afectada por la epidemia de ébola.
Cuando el gobierno congoleño declaró el brote el 15 de mayo, la enfermedad ya llevaba propagándose al menos seis semanas, lo que llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declararla emergencia de salud pública dos días después. Las autoridades sanitarias aún no logran contener la epidemia . Hasta el 11 de julio, el Congo había confirmado 1.
830 contagios, más del 90% de ellos en Ituri, y 648 fallecimientos. El 9 de julio, el gobierno admitió que la enfermedad se había extendido a otras dos provincias. Existe un alto riesgo de que pronto llegue al vecino Sudán del Sur.
Qué dicen los expertos
A menos que la respuesta mejore drásticamente, el brote actual podría llegar a ser tan grave como el que causó la muerte de más de 11. 000 personas en África Occidental hace una década, según cálculos realizados en junio por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Uno de los problemas radica en determinar la verdadera magnitud de la epidemia.
El número de casos notificados es una subestimación, afirma Peter Piot, profesor de salud global en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, codescubridor del virus del Ébola en 1976. Explica que solo el 30 % de los nuevos casos son contactos de pacientes ya conocidos, lo que sugiere que la gente sigue enfermando, propagando el virus y falleciendo sin que se detecte. La falta de cifras fiables también imposibilita saber cuántas personas que contraen el virus acaban falleciendo.
Piot señala que el brote actual está progresando más rápido que todos los anteriores que ha visto en el Congo (el actual es el decimoséptimo). Parte del fuerte aumento de casos notificados se debe a la propagación real del virus, pero otra parte se deberá a la mayor disponibilidad de pruebas diagnósticas. Dado que no existe una vacuna contra la cepa Bundibugyo que causa este brote, medidas como las pruebas, el rastreo de contactos y el aislamiento son cruciales para contenerlo.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





