
La mujer que pasó un año fingiendo que trabajaba sin que nadie se diera cuenta: "El juego premia a los mejores actores"
HistoriasLa mujer que pasó un año fingiendo que trabajaba sin que nadie se diera cuenta: "El juego premia a los mejores actores"Hace una década, la británica Leyla Kazim llevó a cabo un curioso experimento: acudiría...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. HistoriasLa mujer que pasó un año fingiendo que trabajaba sin que nadie se diera cuenta: "El juego premia a los mejores actores"Hace una década, la británica Leyla Kazim llevó a cabo un curioso experimento: acudiría cada día a la oficina pero no volvería a producir nada, a ver qué pasaba. Aquella experiencia es hoy una filosofía de vida viral: "Si pareces ocupado y no le complicas la vida a tu jefe, habrás ganado"Leyla Kazim, en una imagen promocional. Will Bremridge Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 5 comentariosSara Polo MadridMadridSEGUIR AUTORAActualizado Lunes, 20 julio 2026 - 22:36AÑADE EL MUNDO EN GOOGLEHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedasUn buen día, poco antes de cumplir los 30, la británica Leyla Kazim decidió someterse a un pequeño experimento.
Seguiría acudiendo cada mañana a la oficina, ocuparía su mesa, respondería correos, asistiría a reuniones, asentiría con entusiasmo cuando alguien le preguntara cómo marchaba aquel informe –«estoy en ello», «solo me queda una última revisión», «mañana lo tienes»–, pero en realidad no haría absolutamente nada. Ni análisis de datos. Ni una sola tarea útil.
Los detalles
Quería comprobar cuánto tardaría alguien en darse cuenta de que su trabajo era prescindible. Calculó que aguantaría dos semanas antes de que la despidieran y se preparó a conciencia para cuando ese momento llegara. Se lo habría merecido.
Y al cabo de un año fue ella quien presentó su dimisión. Nadie había advertido que llevaba 12 meses sin producir nada. », sigue preguntándose hoy, todavía entre divertida e indignada.
Y ella misma se contesta: «Pues porque todo era una farsa». La historia es demasiado perfecta como para no despertar cierta envidia en cualquiera que haya sentido alguna vez que su jornada laboral consiste más en parecer ocupado que en hacer algo verdaderamente importante. Pero también es una excusa para formular una pregunta bastante más incómoda: ¿cuánto trabajo hacemos realmente y cuánto consiste simplemente en aparentar que trabajamos?
Qué dicen los expertos
La sombra de esa sospecha atraviesa irremediablemente nuestro tiempo. La comparte Kazim, que convirtió aquel experimento en una filosofía de vida; la comparte el periodista Miguel Gómez Garrido, que acaba de diseccionar el culto contemporáneo al esfuerzo en un rompedor ensayo; y la comparte la escritora, dramaturga y directora de escena María Folguera, que abandonó un empleo fijo para descubrir que trabajar por cuenta propia tampoco significaba escapar de la obsesión productivista. Los tres parten de lugares muy distintos pero acaban chocando contra la misma idea: quizá nuestra relación con el trabajo está mucho más deteriorada de lo que osamos admitir.
Bienvenidos al gran teatro de la oficina. Para saber másDeja tu maldito trabajo y empieza a cambiar el mundo.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




