
La nueva película de Fernando Eimbcke revitaliza el neorrealismo en clave de fresco social mexicano
Fernando Eimbcke es uno de los nombres centrales del nuevo cine mexicano de este primer cuarto de siglo. Debutó en 2004 con la magnífica Temporada de patos y consolidó su estilo con Lake Tahoe (2008) y Club Sandwich...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Fernando Eimbcke es uno de los nombres centrales del nuevo cine mexicano de este primer cuarto de siglo. Debutó en 2004 con la magnífica Temporada de patos y consolidó su estilo con Lake Tahoe (2008) y Club Sandwich (2013): películas de escala mínima, humor seco y una atención sostenida a personajes jóvenes en momentos de crisis afectiva. Tras Olmo (2025), una crónica de las tensiones cotidianas de una familia latina en Estados Unidos, su quinto largometraje es una película austera pero emotiva no exenta de buen humor y poesía.
estreno de esta semana en salas del AMBA y en el cineclub municipal de Córdoba capital antes de llegar a la plataforma Mubi, narra el encuentro forzado entre una mujer solitaria que alquila un cuarto cerca de un hospital en la Ciudad de México, y un chico de nueve años cuya madre está internada con cáncer. El padre del niño lo introduce a escondidas en el departamento, desatando un vínculo que dinamita las defensas emocionales de la protagonista y obliga a los tres personajes a enfrentar la enfermedad, el dinero y el afecto desde un lugar inesperado. Filmada en blanco y negro con una sobriedad formal que evoca el neorrealismo italiano, la película ganó el Premio del Jurado Ecuménico en la Berlinale —donde fue la única en español en Competencia Oficial—.
Los detalles
“Me gusta mucho el neorrealismo italiano, me gusta mucho De Sica. Hay una fuerte influencia de Ladrón de bicicletas”, dice Eimbcke por videollamada en diálogo con Infobae Cultura. “Hay gente que roba por hambre y hay gente que roba por ambición”, reflexiona.
El director cuenta que rodó Moscas moviéndose siempre en transporte público y construyendo escenas junto a los habitantes reales del conjunto habitacional donde se filmó la película. Y sobre su destacado protagonista infantil -un pequeño actor revelación llamado Bastián Escobar-, debió cambiar de método: a mitad del rodaje tuvo que llamar a la productora Erendira Núñez para pedirle algo que había rechazado antes de empezar: “Creo que no lo vamos a lograr. Por favor, trae un acting coach.
”La emoción sin manipulación—Te llevo a tu debut y una posible conexión con Moscas ¿Notaste diferencias en cuanto a la respuesta emocional del público? —Temporada de patos te hace reír. Moscas tiene un componente más triste.
Qué dicen los expertos
Yo creo que cuando logras hacer reír al espectador es un regalo, pero cuando puede llorar por lo que se cuenta —la historia lo hace, no lo haces tú, o sea, no manipulas— es increíble. Esta es mi película preferida, porque lograr el llanto con el espectador, sin manipular, con respeto, es muy bonito. A mí siempre me gustó la comedia porque si estás en una sala ves cómo responde la gente con la risa.
Yo nunca había experimentado el llanto. De repente, cuando la presentamos en Berlín o en Guadalajara, sentí que la gente estaba... Había un dolor, una tristeza.
Es una sensación muy linda porque sé que nunca manipulamos. —¿Consideras que, por sobre la historia inclusive, es un fresco social de la realidad latinoamericana? —Yo creo que salió así.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





