
Las Dragonas de Lavapiés o la integración a través del fútbol
Pablo P rez EspinoMadrid, 26 jun (EFE).- Lavapi s es un lugar particular. Las Dragonas, el equipo de f tbol femenino del popular barrio madrile o, atienden a EFE en la pista p blica del Casino de la Reina en mitad de...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Pablo P rez EspinoMadrid, 26 jun (EFE). - Lavapi s es un lugar particular. Las Dragonas, el equipo de f tbol femenino del popular barrio madrile o, atienden a EFE en la pista p blica del Casino de la Reina en mitad de una redada.
La situaci n es tensa porque m s de una docena de efectivos de las Polic as Nacional y Local registran, con el apoyo de la unidad canina, a buena parte de los extranjeros presentes. Como cada tarde de lunes a jueves, sus integrantes acuden a las instalaciones a entrenar. Deber an hacerlo en un solar cercano, pero desde octubre pasado est inmerso en unas obras que, seg n denuncia un centenar de colectivos, el Ayuntamiento de la capital tiene paralizadas, privando de su cancha habitual a unos 600 jugadores de 50 pa ses.
Los detalles
El retorno del equipo a este recinto y su gesti n p blico-comunitaria, aplicada con xito en la ltima d cada, es una de las grandes demandas vecinales para recuperar un emplazamiento simb lico. "Empezamos a jugar all con los ni os. Las madres, mujeres de todo el planeta, decidieron que ellas tambi n jugaban al f tbol y que iban a hacerlo de forma continuada y compitiendo durante todos estos a os", explica Dolores Galindo, presidenta del club los Dragones de Lavapi s.
Fundada en 2014, esta entidad deportiva empez con un grupo de s lo 80 ni os y 5 ni as y fue creciendo hasta transformarse en lo que es hoy: un club que compite en todas las categor as del f tbol local, desde los m s peque os a los m s veteranos, con m s de 160 mujeres, muchas de ellas migrantes, y que incluye equipos 'queer', de refugiados o de personas sin hogar. Mientras los agentes y sus perros hacen su trabajo, los ni os, mezclados con la multitud objeto de los cacheos, est n presentes. No ser a la primera vez que detienen a un padre delante de su hijo.
Son las dos caras de la realidad que marcan la identidad del barrio: la de la multiculturalidad propia de un espacio de acogida como Lavapi s; y la de las dificultades derivadas de la precariedad, la vulnerabilidad socioecon mica y el abandono institucional. Las Dragonas pretenden ser reflejo de la primera, aunque las circunstancias de la vida provocan que algunas de sus jugadoras no puedan escapar de la segunda. "He pasado mucho", confiesa Michelle Rosa, brasile a residente en Espa a desde hace 21 a os y madre de dos ni os que tambi n vistieron los colores del club.
Qué dicen los expertos
"El equipo se form por las madres que, a trav s de sus hijos, de tanto llevarlos a los entrenamientos, decidimos probar y fomentar el f tbol femenino", comenta. Para ella, las Dragonas son "mucho m s que f tbol": un remedio contra el estr s y una comunidad donde encuentra desahogo, apoyo y amigas. "Dragonas es muy diferente de los dem s porque tiene empat a e inclusividad, sabes?
Hay equipo 'queer', mixto, de chicas, de madres... nadie se queda fuera ni se siente excluido, eso es lo principal". Que nadie se queda fuera es un hecho que confirma Lucero.
Nacida en Ciudad de M xico, juega al f tbol "todas las semanas" desde que ten a diez a os. Llegada a Madrid hace dos, no se lo pens a la hora de unirse a las Dragonas. "Estaba buscando un equipo de f tbol y no encontraba equipos femeninos.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





