
Los artesanos de la cerveza que regentan la única fábrica (con bar) que existe en el corazón de Madrid: "Es un producto vivo y sensible al que no le gusta viajar"
GourmetLos artesanos de la cerveza que regentan la única fábrica (con bar) que existe en el corazón de Madrid: "Es un producto vivo y sensible al que no le gusta viajar"Thierry Hascoet y Estefanía Pintado son la pareja...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: GourmetLos artesanos de la cerveza que regentan la única fábrica (con bar) que existe en el corazón de Madrid: "Es un producto vivo y sensible al que no le gusta viajar"Thierry Hascoet y Estefanía Pintado son la pareja que está detrás de Fábrica Excepcional, un lugar donde elaboran y sirven la popular bebida sin artificios con sabor bretón Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarThierry Hascoet posa con una de sus cervezas artesanas. IÑAKI DOMÍNGUEZActualizado Martes, 16 junio 2026 - 00:15Gastronomía De la caña tradicional a las birras artesanas: la lager reina en los bares Ruta Recorrido por las cervecerías artesanas de Madrid: hay birra más allá de la M-30 Estefanía Pintado (Extremadura, 1974) conoció a Thierry Hascoet (Brest, Francia, 1974) a mediados de los noventa en Brest -la Galicia francesa-, cuando ella estudiaba con una beca Erasmus allí. Veinte años después -una boda y un divorcio incluidos-, y a más de 1.
300 kilómetros de distancia de aquel lugar, esta pareja creó un local que no tiene igual en Madrid: una fábrica de cerveza artesanal, ubicada en pleno corazón de la ciudad, en el barrio de Malasaña. En la capital aterrizaron con una idea bastante diferente. Viajaron porque él recibió la oferta de una distribuidora de discos madrileña y ella comenzó su carrera como traductora jurada.
Los detalles
Pero en 2011 dieron un giro a sus trayectorias para poner en pie Fábrica Excepcional. Aunque aquello no fue algo casual. Thierry ya hacía cerveza en casa y, además, tenía un amigo cuyo padre había creado la primera cerveza independiente de Bretaña a finales de los 80, una región donde en los 90 crecieron como la espuma empresas similares y donde se cocinó lo que más tarde estallaría a nivel internacional bajo la etiqueta de lo hipster.
«Bretaña es un poco como el País Vasco, tenemos un idioma, tenemos una cultura propia muy fuerte, a nosotros beber Heineken nos da igual, a nosotros beber cerveza Leffe nos da igual. Nos gusta beber cerveza bretona», comenta él. Por eso, la suya, dice, poco o nada tiene que ver con una cerveza industrial.
«No usamos los mismos ingredientes, los nuestros son de calidad y ellos siempre usan lo más barato. Esa es la gran diferencia», comenta. «El proceso de fermentación en la Fábrica es totalmente natural.
Qué dicen los expertos
Consiste en hacer que la levadura se coma los azúcares y los transforme en alcohol, y eso hace que, también, siente mejor al estómago. Las empresas industriales no hacen eso, inyectan CO2 en el mosto para acelerar el proceso. Creo que son dos productos diferentes», detalla.
De la fábrica a la barra del barEn su interior, la Fábrica cuenta con grandes contenedores y tubos desde los que la cerveza se vierte directamente en los vasos que consume la clientela.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





