
Nick Cave o cómo vivir el duelo hoy
La penúltimaNick Cave o cómo vivir el duelo hoyEn estos tiempos de ritmos comprimidos y apología de la productividad, el duelo exige dedicación y pausa. Es, ante todo, un modo de permanencia Compartir Facebook X -...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: La penúltimaNick Cave o cómo vivir el duelo hoyEn estos tiempos de ritmos comprimidos y apología de la productividad, el duelo exige dedicación y pausa. Es, ante todo, un modo de permanencia Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarNick Cave, en su concierto del sábado en el Mad Cool de Madrid. JAVIER BRAGADOCarmen TorreblancaSEGUIR AUTORAActualizado Martes, 14 julio 2026 - 21:33El sábado vi cantar a Nick Cave; apenas dos días después se cumplieron 40 años del fallecimiento de mi padre.
Conservo muy pocos recuerdos, pero no pasa ni un solo día sin que pensemos en él. El duelo tiene la capacidad de estirarse en el tiempo, se expande. No es solo dolor y memoria, también es la conexión humana que permite que los vivos sigamos conviviendo con nuestros muertos.
Los detalles
¿Cómo es posible vivir el duelo hoy, en una sociedad de ritmos comprimidos, donde aquello que no sirve, con suerte, se adorna y, con frecuencia, se desprecia o se ignora? El duelo carece de productividad, de utilidad aparente y, sin embargo, es imprescindible. Exige dedicación, pausa y una suspensión del tiempo que en nuestra época parece haberse convertido en una distopía de plataforma.
Quizá todo empezó cuando alguien reconoció por primera vez la fisonomía de la muerte y sintió la necesidad de quedarse junto al cuerpo. De velarle, sosteniendo una luz para acompañarle, y de empezar a dar forma, espesor y rugosidad sentimental a una ausencia que se volverá palpable para siempre. El duelo es, ante todo, un modo de permanencia.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





