
Rojo para demoler, verde para volver a casa: el método israelí que guía la reconstrucción en Venezuela tras el terremoto
Diecisiete años después de la ruptura de relaciones diplomáticas entre Israel y Venezuela, una tragedia abrió un inesperado canal de cooperación entre ambos países.Tras el doble terremoto que sacudió la costa central...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Diecisiete años después de la ruptura de relaciones diplomáticas entre Israel y Venezuela, una tragedia abrió un inesperado canal de cooperación entre ambos países. Tras el doble terremoto que sacudió la costa central venezolana el pasado 24 de junio, Israel desplegó una delegación integrada por ingenieros, especialistas en evaluación estructural y expertos en gestión de emergencias para colaborar con las autoridades venezolanas en una de las fases más delicadas de la recuperación: determinar qué edificios pueden volver a ser habitados, cuáles requieren rehabilitación y cuáles deberán ser demolidos. El embajador Yoed Magen encabeza la misión del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel enviada a Venezuela para brindar asistencia técnica tras la emergencia.
La delegación está integrada por especialistas de la Cancillería israelí y del Comando del Frente Interno de las Fuerzas de Defensa de Israel, una unidad especializada en la respuesta ante terremotos, colapsos estructurales y otros escenarios de emergencia, tanto dentro de Israel como en operaciones internacionales de ayuda humanitaria. En entrevista con Infobae, Magen explicó que la dimensión humanitaria de la emergencia en Venezuela fue el principal factor que motivó la decisión de ofrecer ayuda. “No tenemos relaciones diplomáticas desde hace 17 años, pero eso no fue un impedimento.
Los detalles
Desde el momento en que supimos del terremoto ofrecimos nuestra ayuda y aquí estamos trabajando”, afirmó. La ayuda antes que la políticaLa misión fue enviada por decisión del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y del ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Sa’ar, como parte de la política de Jerusalén de responder a desastres naturales en distintos lugares del mundo mediante equipos especializados en rescate, evaluación estructural y gestión de emergencias. La delegación reúne a varias decenas de especialistas cuyo objetivo no se limita a inspeccionar edificios dañados.
También comparte metodologías, protocolos y conocimientos desarrollados por Israel durante décadas de experiencia. “Normalmente nosotros no esperamos a que nos llamen. Cuando nos enteramos de una crisis o de un desastre natural, actuamos de inmediato.
Reunimos a las personas con experiencia en este tipo de situaciones, organizamos los equipos y ofrecemos nuestra ayuda. Pero, muy importante, también preguntamos al país receptor cuáles son sus necesidades”, señaló. La ausencia de relaciones diplomáticas también planteó desafíos logísticos.
Qué dicen los expertos
Israel no cuenta con embajada en Caracas ni con una estructura que facilite este tipo de operaciones. Sin embargo, según relata Magen, una vez establecidos los primeros contactos, la coordinación con el Ministerio de Obras Públicas venezolano fue rápida. “Desde que llegamos al país sentimos que nos abrieron las puertas, que nos recibieron con mucho entusiasmo y que realmente quieren nuestra ayuda”, afirmó.
Desde entonces, ingenieros israelíes y venezolanos trabajan inspeccionando edificios y compartiendo criterios técnicos para evaluar los daños. Más allá del diagnóstico inmediato sobre cada estructura, Israel busca que las metodologías utilizadas puedan seguir aplicándose cuando el contingente regrese a su país. Experiencia construida durante décadasEl aporte israelí se basa en su experiencia acumulada durante años de respuesta a ataques con misiles contra ciudades, así como en la participación del Comando del Frente Interno en terremotos y otras catástrofes alrededor del mundo.
En Venezuela, ese conocimiento se traduce en un sistema de evaluación estructural mediante colores que permite clasificar cada edificio según su nivel de seguridad. Tras una inspección detallada de columnas, vigas, losas y otros elementos de la estructura, los especialistas determinan si el inmueble puede seguir siendo habitado, si necesita reparaciones importantes o si representa un riesgo que obliga a su demolición. “El color rojo significa que el edificio debe ser demolido porque ya no es recuperable; el amarillo indica que puede rehabilitarse, aunque requiere un trabajo importante; y el verde corresponde a edificios que sufrieron daños, pero que pueden volver a utilizarse casi de inmediato”, explicó Magen.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





