
Sánchez-Feijóo: en algunos duelos mueren los dos
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No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: ColumnaiArtículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordadoSánchez-Feijóo: en algunos duelos mueren los dosNadie ha ganado esta semana en el Congreso porque vivimos un pulso de debilidades fatalmente improductivo y estéril iEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.
Alberto Núñez Feijóo en los pasillos del Congreso, el jueves en el último pleno ordinario del período de sesiones. SERGIO PÉREZ (EFE)Berna González Harbour27 jun 2026 - 05:30CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceEsta semana hemos vivido un caso mayúsculo del simplismo que a veces nos regala la política. Por un momento, el mundo se dividió entre los que se escandalizaban más por la libertad de Víctor de Aldama y los que se escandalizaban más por la corrupción de José Luis Ábalos.
Los detalles
El Gobierno intentó hacer hincapié en lo primero, que es ciertamente llamativo, pero la mecha de ese fuego es corta porque la crisis de credibilidad por lo segundo es apabullante. Que no nos confundan. Ahora ya parece que ha pasado un siglo.
Porque tras la sentencia del Supremo sobre el primero de los grandes escándalos que enturbian al PSOE no solo ha llegado la desolación, sino también el espectáculo de la impotencia, el bloqueo, la incapacidad de avanzar. Nadie ha ganado esta semana en el Congreso porque vivimos un duelo al sol de debilidades y fracasos fatalmente improductivo, estéril. El Gobierno no tiene fuerza para gobernar y el PP no tiene fuerza para derribarlo.
De un lado, la extraña conjunción que hizo posible la investidura ha quedado rota y la relación con los socios se ha mostrado áspera, infructuosa. Del otro, Alberto Núñez Feijóo tampoco muestra ambición. Más paradojas: Pedro Sánchez justifica su permanencia por la gestión pendiente (sanidad, financiación autonómica, dependencia, etcétera).
Y Feijóo es incapaz de mostrar proyecto, programa o propuestas más allá del fin del sanchismo. La moción de censura sería la ocasión idónea para hacerlo y —aunque perdiera— exhibir ganas, ideas, hambre de balón y una solvencia como la que Felipe González mostró en 1980 en la suya. La perdió, pero ahí ganó de calle la mayoría absoluta de 1982.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





