
“Viví intentando llenar un vacío que ningún logro podía llenar”
—¿Fue el partido más difícil de tu vida?La pregunta del periodista me enfrentó a algo familiar, pero de lo que yo no era totalmente consciente.Acababa de ganarle la final del mundial a Jahangir Khan, el mejor jugador de...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: —¿Fue el partido más difícil de tu vida? La pregunta del periodista me enfrentó a algo familiar, pero de lo que yo no era totalmente consciente. Acababa de ganarle la final del mundial a Jahangir Khan, el mejor jugador de squash de todos los tiempos.
Un hombre extraordinario con el invicto más largo de toda la historia y de todos los deportes: cinco años y medio sin perder un partido. La cantidad de veces que habrá jugado con fiebre, contracturado, aburrido, desconcentrado por peleas con su mujer, un organizador, o su padre, y aun así entró a la cancha y ganó. No hay otro deportista que haya logrado lo mismo.
Los detalles
Y yo acabo de ganarle. Con mi hermano Brett siempre tuvimos una relación compleja. Él es dos años más grande y desde que tengo recuerdos, mantenemos una competencia silenciosa, casi invisible, incluso antes de que ambos empezáramos a jugar al squash.
Uno de mis primeros recuerdos de esta lucha brutal es cuando yo tenía ocho años. Un día, al salir del colegio, Brett me propuso jugar una carrera hasta casa. El que primero lograra sentarse a la mesa se quedaba con el postre del otro.
Confiando en mí mismo acepté el desafío aunque mirando para atrás, no era una decisión inteligente. La diferencia de edad hacía que mi hermano fuera bastante más alto y desarrollado que yo. Salimos del colegio a toda velocidad y corrimos las cuatro cuadras que había hasta casa.
Qué dicen los expertos
Brett me fue sacando una ventaja y era evidente que ese día iba a quedarse con mi postre. Perdido por perdido, se me ocurrió una idea audaz. Habitualmente entrábamos a casa por la puerta de servicio porque la principal estaba cerrada con llave.
Como el comedor de diario, a donde teníamos que llegar y sentarnos, estaba antes que la puerta de servicio, no dudé un instante. Con el envión que traía por la corrida, me tiré contra la ventana, rompí el vidrio y logré sentarme antes que Brett. Él había entrado a casa por la puerta y llegó justo para ver cómo yo le ganaba.
Mamá apareció alertada por el ruido de los vidrios rotos, y quedó petrificada al ver la escena. Yo tenía heridas sangrantes, pero estaba orgullosamente sentado en mi silla. El postre de Brett era mío y no me importó nada que tuviéramos que ir a la guardia para que me dieran doce puntos de sutura en el antebrazo.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




