
Cristina Perpiñá-Robert, consejera delegada de la SGAE: "Si los algoritmos deciden lo que escuchamos, Europa debe exigirles una cuota humana ante la IA"
Tip@s de interésCristina Perpiñá-Robert, consejera delegada de la SGAE: "Si los algoritmos deciden lo que escuchamos, Europa debe exigirles una cuota humana ante la IA"Cogió las riendas de la SGAE en un momento de...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Tip@s de interésCristina Perpiñá-Robert, consejera delegada de la SGAE: "Si los algoritmos deciden lo que escuchamos, Europa debe exigirles una cuota humana ante la IA"Cogió las riendas de la SGAE en un momento de intensa crisis reputacional y ha tenido que hacer profundas reformas. Hoy se enfrenta a otra amenaza, la de la IA. Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarMarcos IriarteTexto Ángel NavarreteFotografías TextoFotografíasActualizado Domingo, 21 junio 2026 - 03:08La de la SGAE bien podría ser la historia del Palacio de Longoria, su imponente sede modernista del centro de Madrid.
Construido en 1902 por el arquitecto José Grases Riera, fue un encargo a capricho de un financiero, que a los 10 años de construirse acabó en manos de la Compañía Dental Española, que lo reformó para albergar su sede y la residencia de su presidente. Tras la muerte de éste, sus herederos volvieron a venderlo a Construcciones Civiles en 1946, que acometió otra reforma en el inmueble. La Sociedad General de Autores de España que entonces presidía Jacinto Guerrero adquirió el edificio poco después por menos de cinco millones de pesetas, según consta en la escritura del 8 de marzo de 1950, y también entonces se reformó para acomodar su nuevo uso.
Los detalles
Aún sufrió otra renovación importante en 1992, acondicionando sus interiores y la fachada, muy deteriorada, y hoy, tras un intento frustrado de mudanza a otro palacio en Boadilla del Monte, la SGAE reacondiciona algunos espacios, como los jardines, para ser más funcional. Pero tras todas estas reformas, las obras físicas en el protegido Palacio de Longoria son pequeñas si se comparan con la remodelación interna de la propia entidad. Cristina Perpiñá-Robert (Barcelona, 1969) asumió la dirección general de la SGAE en 2023 con una doble misión: transformar una institución que arrastraba el desgaste reputacional de los años de la Rueda y del proceso judicial contra Teddy Bautista y la de adaptar la gestión de los derechos de autor a una industria cultural irreconocible respecto a la de hace una década.
Abogada especializada en propiedad intelectual y con una larga trayectoria en la propia sociedad y en la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC), regresó a la SGAE cuando el negocio de la creación afrontaba una nueva revolución: el auge de las plataformas digitales, el desplome del modelo tradicional de venta de música, la explosión de los conciertos como principal fuente de ingresos para muchos artistas y, ahora, la irrupción de la inteligencia artificial. La tarea no ha sido menor. Bajo su mandato, la SGAE ha puesto en marcha una profunda reorganización interna, ha digitalizado procesos que todavía se realizaban de forma casi "artesanal" y ha intensificado la captación de nuevos autores, especialmente entre las generaciones más jóvenes.
Los resultados de esta reforma empiezan a reflejarse en su balance. La SGAE cerró 2025 con cifras récord...
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





