
Cumple 40 años la canción que hizo historia siendo la más escuchada en 25 países al mismo tiempo, pero que supuso el fin de la banda: “No quería saber nada de eso”
La década de los 80 está llena de melodías pop y rock que seguimos recordando. La industria musical vivió una etapa en la que bandas de todo el mundo incorporaron los nuevos sonidos que permitía la tecnología a un...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. La década de los 80 está llena de melodías pop y rock que seguimos recordando. La industria musical vivió una etapa en la que bandas de todo el mundo incorporaron los nuevos sonidos que permitía la tecnología a un género musical que ya había alzado el vuelo en los 70, lo que dio lugar a grandes himnos que han ido trascendiendo, desde entonces, varias generaciones. En este contexto, existe una canción sueca que irrumpió en las listas de éxito de todo el mundo, conquistando emisoras, discotecas y estadios en más de veinticinco países al mismo tiempo, lo que supuso un hito para la época.
El tema, cuyo nombre es The Final Countdown, se convirtió en un fenómeno, vendió cientos de miles de copias y su pegadizo estribillo resonó incluso en los rincones más insospechados y sigue siendo realmente fácil de identificar a día de hoy. The Final Countdown fue mucho más que una canción de éxito: logró el primer puesto en las listas de Suecia y Finlandia, y poco después encabezó los rankings en Alemania, Bélgica, Suiza, Irlanda, Inglaterra, Francia e Italia. Su expansión internacional fue tan contundente que, entre septiembre y noviembre de 1986, alcanzó el número uno en un país tras otro, consolidándose como uno de los temas más reconocidos del siglo XX y en el himno de referencia de todos los fans de la banda sueca Europe.
Los detalles
Era una idea, pero no iba a ser una canciónEl origen del éxito se remonta a varios años antes, cuando Joey Tempest (vocalista y líder del grupo) grabó una maqueta sencilla con la idea de usarla para abrir los conciertos. “El arreglo de teclado más famoso de la historia apareció en mi cabeza unos seis años antes”, reconocería posteriormennte el cantante en varias entrevistas, aunque no fue hasta que el bajista John Leven lo animó, que decidió convertir la idea en una canción completa. La grabación de The Final Countdown se realizó en los estudios Powerplay de Suiza, donde la banda, junto al productor estadounidense Kevin Elson (conocido por su trabajo con la banda Journey), buscó un sonido grandilocuente y accesible.
“Habíamos estado escuchando mucho a Journey y queríamos ese tipo de sonido”, recordaba John Norum, guitarrista de la banda. “Por eso contactamos a Kevin Elson, pensamos que sería perfecto para nosotros”. Durante cinco semanas, Europe se aisló en Suiza para trabajar en el álbum.
“Estábamos allí todo el tiempo, sin distracciones, solo enfocados en la música”, relató Norum sobre el proceso. El guitarrista usó una Fender Stratocaster de 1965 y un amplificador Marshall JCM800 de 100 vatios, combinando pedales de distorsión para lograr el tono característico del solo de guitarra, grabado en apenas quince minutos. Tras finalizar la grabación, el grupo viajó a San Francisco para mezclar el disco en los estudios Fantasy, el mismo lugar donde Journey había trabajado años antes.
Qué dicen los expertos
A partir de ahí, el ascenso fue imparable: “Después de que el álbum saliera, todo explotó. Llegamos al número uno en 25 países y comenzamos a girar rápidamente”, relataba el guitarrista. El precio del triunfo y el adiós de John NorumEl éxito internacional no tardó en traer consecuencias inesperadas para la banda.
Norum confesaría que, a pesar del reconocimiento mundial, el grupo pasó de ser una banda inicialmente concebida para tocar hard rock a convertirse en “más como una banda de pop”. “Odiaba toda esa imagen de chicle con el pelo largo y los pantalones de licra”, admitía. La presión mediática y la transformación del sonido alejaron a Norum del proyecto.
“Cuando tienes éxito tan rápido, todo va muy deprisa y no sabes muy bien cómo funciona el negocio”, explicó. “De repente tienes que hacer entrevistas de la mañana a la noche, programas de televisión y tomar vuelos muy temprano. Los teclados empezaron a dominar y ya no era lo que yo quería”.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





