
De gerente en una empresa a renunciar para conciliar, la realidad del 40% de las madres en España: “Me sentí invisible”
Teresa Serrano es licenciada en Derecho y Administración de Empresas y siempre ha mostrado ambición en su trabajo, lo que le ha llevado a buscar constantemente nuevas oportunidades de formación para avanzar en su...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Teresa Serrano es licenciada en Derecho y Administración de Empresas y siempre ha mostrado ambición en su trabajo, lo que le ha llevado a buscar constantemente nuevas oportunidades de formación para avanzar en su carrera. Sin embargo, a pesar de su especialización y esfuerzo, se ha visto obligada a renunciar al puesto que ocupaba como gerente de dirección en una cadena de supermercados en Sevilla para poder conciliar la vida familiar y laboral. La empresa, donde trabajó 10 años, no se lo puso fácil cuando tuvo a su primer hijo en 2020, en plena pandemia, y cuando nació su segundo hijo, a finales de 2024, tuvo claro que debía abandonar su puesto para buscar mejores oportunidades que la permitieran dedicar más tiempo a su familia.
Al igual que Teresa, el 40% de las madres frente a un 26% de los padres ha dejado de trabajar y un 77% de ellas se siente insatisfecha con el trabajo frente al 65% de ellos, según el reciente informe Estado de las paternidades en España, elaborado por Convive Fundación Cepaim en el marco del estudio internacional del Estado de la Paternidad en el Mundo (SOWF 2026). El informe, financiado por el Ministerio de Igualdad, también indica que el 42% de las personas encuestadas tiene dificultades para conciliar y equilibrar los cuidados con el empleo, debido a la falta de permisos adaptados o a pocas facilidades por parte de las empresas. Cuando nació su primer hijo, Teresa solicitó a la empresa un cambio de horario para poder conciliar mejor, pero la respuesta no fue la esperada.
Los detalles
En lugar de concedérselo a ella, asignaron esa flexibilidad a su marido, que trabajaba en la misma compañía en un puesto de menor rango, lo que refleja las numerosas dificultades que muchas madres encuentran para conciliar, especialmente cuando ocupan cargos directivos o con mayor responsabilidad. “Todo esto me hizo sentir que el esfuerzo que había dedicado a mi carrera, a seguir formándome para mejorar, no había valido para nada. Además, culpabilicé a mi marido de esa ventaja que él tenía para poder estar con el niño por las tardes y eso nos generó muchos problemas de pareja, aunque por suerte pudimos solventarlos”, cuenta a Infobae.
Valorar otras salidas profesionalesTeresa intentó durante cuatro años conciliar su ambición profesional con la maternidad, pero lejos de lograrlo, vivió ese proceso con una profunda sensación de soledad. Al quedarse embarazada de su segundo hijo, asegura que la empresa “no la ayudó en nada”, y eso le hizo sentir “aún más invisible”. “Sentía que estaba en un lugar donde no se me valoraba y que no contaba con las herramientas con las que siempre había trabajado y que me daban seguridad”, explica.
Por ello, ya durante la baja maternal comenzó a pensar en una estrategia de salida y valorar otros caminos profesionales. Con “la autoestima profesional por los suelos”, reconoce que tuvo suerte en conocer a un equipo de coaches que trabaja el liderazgo femenino en puestos de responsabilidad, que le ayudaron a poner en orden sus prioridades “y reconectar con la profesional que era y poner en valor sus fortalezas”. Fue entonces cuando decidió pactar una salida amistosa de la empresa y comenzar a estudiar unas oposiciones para trabajar en el área de administración financiera en Hacienda, aprovechando su formación en Derecho y Administración de Empresas y su experiencia de gestión en el sector retail.
Qué dicen los expertos
“Me costó mucho trabajo, pero me sentí superorgullosa de cómo cerré esa etapa. Conseguí más de lo que había previsto y comencé el curso 2025-2026 acompañando a mis hijos, siendo madre a tiempo completo y opositora”, relata. La importancia de contar con el apoyo de otras madresTeresa valora el apoyo de su pareja, quien comparte plenamente las responsabilidades de la paternidad y la vida en común, afirma, pero reconoce que los sesgos de género persisten y que la conciliación sigue siendo “muy complicada”.
En este último tiempo, además, sus hijos han estado enfermos en muchas ocasiones, sobre todo el menor, que incluso ha tenido que ser ingresado varias veces, lo que ha hecho aún más difícil sostener su carrera profesional. “A veces me pregunto qué habría pasado si hubiera seguido en la empresa privada, pero mi marido me recuerda todo lo que hemos logrado en este tiempo. Creo que ahora estoy donde más me necesitan y, aunque no es fácil, intento construir desde aquí”, sostiene.
También reconoce que lo que le ha salvado a lo largo de esta segunda maternidad es haber tenido cerca “una red de apoyo de mujeres madres”, por lo que aconseja a quienes atraviesan una situación similar que busquen ese acompañamiento. Costes económicos, laborales y personalesEl informe Estado de las paternidades en España también arroja otros datos relevantes como que el 67% de las madres y el 62% de los padres no tienen tiempo suficiente para el descanso, el autocuidado y el ocio. Además, el 67% de las madres y el 61% de los padres no lo tienen para ampliar capacidades o para formarse, una “pobreza de tiempo” que tiene consecuencias directas en el bienestar emocional, la salud mental y la calidad de las relaciones familiares, según indica el estudio, que refleja la persistencia de las barreras estructurales, culturales y laborales que limitan el reparto equitativo en el cuidado de niñas y niños, mayores, y las tareas del hogar.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





