
Del folclore familiar en Santa Fe y “Cantaniño” a los Latin Grammy: la voz argentina que emociona cantándole a Dios
Canta con los ojos cerrados. No es un gesto escénico ni una marca de estilo. Es la forma en la que Athenas Vénica se concentra y reza con el poder de su voz. En esos momentos, dice, la escena que la rodea deja de ser un...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Canta con los ojos cerrados. No es un gesto escénico ni una marca de estilo. Es la forma en la que Athenas Vénica se concentra y reza con el poder de su voz.
En esos momentos, dice, la escena que la rodea deja de ser un lugar de exposición en la que ella es el centro para convertirse en otra cosa. “En ese momento yo desaparezco. Y las personas, por medio de mi voz, conectan con Dios.
Los detalles
Y cuando eso pasa es hermoso”, dice conmovida. En esa manera de habitar el escenario condensa buena parte de su historia: una cantante argentina de música católica que fue niña prodigio en la televisión, pero que antes cantó folclore. Luego integró un grupo juvenil que llenó teatros y llenó de giras todo el país; y años más tarde reorientó su vida hacia la música católica.
En 2013 vivió uno de los momentos más decisivos y emotivos de su carrera cuando participó de la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil, durante la visita del Papa Francisco, frente a millones de personas. Desde entonces, su carrera fue atravesada por el deseo de hacer de la música un espacio de encuentro espiritual, donde las personas no solamente se encuentren para escucharla, sino que se encuentren en la fe que comparten, dice. Y en ese camino, plagado de amor, conoció al que desde 2017 es su esposo, el músico y compositor: Tobías Buteler.
Las raíces de su vozAthenas María Vénica nació el 10 de enero de 1992 en Buenos Aires, pero creció con una fuerte conexión con el norte santafesino, de donde proviene su familia, oriunda de las ciudades Reconquista y Avellaneda. Esa identidad marcó su vínculo con la música y con la cultura popular desde la infancia. “Mi papá es del paraje El Timbó, una zona agropecuaria que quiero mucho.
Qué dicen los expertos
Todavía está mi abuelo con su casa, ahí en el campo”, cuenta orgullosa. Y la música era parte de la vida cotidiana en su hogar. Cantar en familia era una costumbre y su madre —a quien define como una cantante extraordinaria— la alentó desde pequeña a explorar distintos géneros.
Antes de aprender canciones infantiles, Athenas ya cantaba zambas, chamamés y tangos. “Lo primero que aprendí fue una zamba, El Chúcaro, de Horacio Guarany. La segunda fue un chamamé, Puerto Tirol.
Tenía seis años y la música estaba muy presente en mi infancia. Son canciones que aprendés de chico y se te quedan grabadas para toda la vida”, cuenta. Mientras el folclore echaba raíces en su casa, la televisión de comienzos de los 2000 despertaba en ella nuevos sueños.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




