
Espiritismo digital, la resurrección de la mano de la IA: "Va a ocurrir y es aterrador"
FuturoEspiritismo digital, la resurrección de la mano de la IA: "Va a ocurrir y es aterrador"Una nueva industria utiliza la IA para convertir los rastros digitales de los fallecidos en avatares capaces de aprender,...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. FuturoEspiritismo digital, la resurrección de la mano de la IA: "Va a ocurrir y es aterrador"Una nueva industria utiliza la IA para convertir los rastros digitales de los fallecidos en avatares capaces de aprender, evolucionar, dar conferencias, generar ingresos y tener una segunda vida Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarRicardo F. ColmeneroTexto Patricia BolinchesIlustración TextoIlustraciónActualizado Lunes, 22 junio 2026 - 22:48Cuando Martha pierde a su novio Ash en un accidente de tráfico, decide usar una nueva tecnología que recopila todas las interacciones en línea y el historial de mensajes de Ash durante toda su corta vida, para crear una inteligencia artificial que imita su forma de comunicarse. Al principio, con simples mensajes de texto, luego con llamadas telefónicas en las que la IA replicaba la voz de Ash y, al final, Martha acaba comprando un androide con el aspecto físico de su novio.
Apenas 10 años después, el presente acaba de chocar de lleno contra esta distopía tecnológica del episodio Ahora mismo vuelvo de Black Mirror. La memoria, si así lo deseamos, ya no acaba en un cementerio, sino en servidores repartidos por todo el mundo porque, en el siglo XXI, morir no significa desaparecer del todo. Al final de nuestra vida llegaremos a un ecosistema de datos que otros deberán gestionar, y no como un cadáver incorrupto.
Lo que en el pasado era un reloj, un anillo, un abrigo y cartas manuscritas; ahora son correos electrónicos, whatsapps, notas de voz, documentos, videos e imágenes en la nube, historiales de compra, viajes, paseos, datos biométricos, contraseñas y algoritmos. Un archivo vital gigantesco que permanecerá activo y accesible cuando ya no estemos, y que la IA permitirá a nuestros herederos convertir, si lo desean, en un producto reutilizable y listo para la resurrección. El típico accidente de Facebook recordándonos el cumpleaños de un amigo fallecido ha desembocado en una marca de Cervezas devolviéndonos a Lola Flores, y la Fundación Reina Sofía a Salvador Dalí para hablar del párkinson.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





