
Fiscal advierte que el narcotráfico podría converger con el tráfico de fauna en Costa Rica
El avance del narcotráfico sobre el tráfico de vida silvestre en Costa Rica representa una preocupación creciente para las autoridades. El fiscal adjunto de la Fiscalía Ambiental, José Pablo González, advirtió que las...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. El avance del narcotráfico sobre el tráfico de vida silvestre en Costa Rica representa una preocupación creciente para las autoridades. El fiscal adjunto de la Fiscalía Ambiental, José Pablo González, advirtió que las redes que capturan, trasladan y venden animales en el país ya muestran esquemas similares a los del crimen organizado, lo que podría dar lugar a una convergencia entre ambos delitos si no se fortalecen la legislación y los controles. Durante un seminario sobre criminalidad organizada en delitos ambientales, González indicó que, aunque actualmente no se puede afirmar que el narcotráfico haya tomado el control de las estructuras de delincuencia ambiental en Costa Rica, esa posibilidad está próxima.
Según datos de Interpol, el comercio ilegal de vida silvestre genera cerca de USD 20,000 millones al año. La alerta fue difundida por El Observador. Las organizaciones dedicadas al tráfico de animales presentan una estructura dividida en funciones: una persona recolecta, otra transporta y una tercera comercializa los ejemplares.
Los detalles
González expresó que, en algunos casos, las rutas empleadas para movilizar animales coinciden con las utilizadas para el tráfico de drogas, lo que genera impacto sobre manglares, esteros y canales. Además, existe presunta colaboración con administradores de ciertos alojamientos turísticos, donde se ofrecen animales y rutas de traslado. Especies objetivo y operación de las redesLas bandas buscan especialmente monos tití, mariposas morpho, ranas de cristal, serpientes y escarabajos.
Andrea Borel, vocera de Humane World for Animals, señaló que se han detectado operaciones que abarcan desde insectos hasta mamíferos. Los monos tití, cuya población se limita a Costa Rica y Panamá, son demandados principalmente por mercados de Norteamérica, Nicaragua y Honduras, según explicó González. En marzo de este año, la Fiscalía Adjunta Ambiental realizó un operativo en la Zona Norte que permitió rescatar cinco perezosos —tres adultos y dos crías—, seis serpientes, varias ranas de cristal y una danta.
Estas acciones incluyeron seis allanamientos en distintos puntos, entre ellos centros turísticos. Los datos refuerzan la preocupación sobre la influencia de un turismo que promueve la interacción con fauna silvestre, sumando presión sobre los hábitats. Mercado y efectos en la biodiversidadLa demanda tanto interna como externa sostiene el tráfico de vida silvestre.
Qué dicen los expertos
Borel explicó que existen compradores interesados en conservar animales como trofeos, adornos o piezas de colección. Aunque no hay una cifra exacta sobre el tamaño del mercado en Costa Rica, la extracción de ejemplares afecta los ecosistemas y la supervivencia de especies, según la representante de Humane World for Animals. La extracción selectiva de individuos clave genera desequilibrios en la biodiversidad, afectando los ecosistemas donde habitan.
Borel consideró que aún se requiere mayor investigación para comprender cómo operan estas redes y de qué manera reciben y mantienen los animales. Además, recomendó a la población “mantener los ojos y los oídos abiertos” para detectar este tipo de situaciones. En Costa Rica, la Ley de Conservación de la Vida Silvestre establece sanciones para el comercio, tráfico y traslado de animales silvestres sin permisos, lo que incluye el decomiso de los ejemplares y sus derivados.
González resaltó la importancia de actualizar la legislación y aumentar la conciencia social para evitar que las similitudes operativas entre el tráfico de fauna y el narcotráfico deriven en una sola organización criminal. En el país, la ausencia de controles más estrictos y de investigaciones orientadas al funcionamiento de las redes de tráfico facilita la existencia de un mercado dedicado a la extracción y comercialización de fauna silvestre. Este contexto ha sido señalado en reiteradas ocasiones por autoridades y organizaciones, según informó El Observador, que han solicitado a la ciudadanía informar sobre actividades vinculadas para contribuir a su detección.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





