
La Navidad más escandalosa del arte argentino: las huellas de la dictadura en el misterioso robo al Museo Nacional de Bellas Artes
Cocinaron un pollo a las brasas. Tomaron vino y brindaron con sidra. Al fin y al cabo, aunque ya fuera la noche del 25 de diciembre, todavía era Navidad. Uno de ellos se fue a dormir al catre de siempre. El otro, se...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Cocinaron un pollo a las brasas. Tomaron vino y brindaron con sidra. Al fin y al cabo, aunque ya fuera la noche del 25 de diciembre, todavía era Navidad.
Uno de ellos se fue a dormir al catre de siempre. El otro, se sentó en la silla que calentaba cada noche y se quedó dormido. Al de la silla lo despertó el olor del humo y al del catre lo despertaron los gritos del de la silla.
Los detalles
Se abrieron paso en la oscuridad y encontraron los rastros del delito: el Museo Nacional de Bellas Artes acababa de sufrir el robo más escandaloso de la historia del arte argentino. En las primeras horas del 26 de diciembre de 1980, un grupo de ladrones había irrumpido en la sala Mercedes Santamarina del museo más importante del país y se había llevado 16 pinturas de arte impresionista y varias piezas de arte decorativo. En el botín, deliberadamente elegido, había obras de grandes artistas como Degas, Renoir, Gauguin, Rodin y Cézanne.
Las valuaciones de las 16 pinturas se estimaban, en total, en los 13 millones de dólares. A eso había que sumarle las piezas decorativas que también había donado Santamarina, una coleccionista ecléctica que había hecho su fortuna gracias a sus raíces aristócratas enriquecidas gracias a la ganadería y que había decidido que su arte debía colgar de las paredes del Bellas Artes y no en las casas de sus herederos, sólo a cambio de que una sala llevara su nombre y apellido. Trabajadores secuestrados y torturadosEl periodista chubutense Imanol Subiela Salvo, que se especializa en Artes Visuales y escribe periódicamente en el suplemento Radar de Página/12, investigó el escandaloso robo en el libro Golpe en el Museo: La historia del robo de obras de arte más grande de la Argentina, durante la última dictadura militar.
Allí cuenta, con misterio y con los detalles que tienen las investigaciones exhaustivas, el escenario previo, la silenciosa y dramática noche del robo, y todo lo que vino después, que se resume, muy caprichosamente, en que la Argentina recuperó apenas tres de las 16 pinturas robadas y de las otras trece no parece haber el menor rastro ni esperanza de tenerlas de vuelta. “Yo no sabía nada sobre la historia hasta que un amigo, que es artista y que había trabajado durante un buen tiempo en el museo, me la contó. El título que me dio fue que se había producido el robo de esas obras y que habían sido cambiadas por armas.
Qué dicen los expertos
Me puse a investigar la historia para contarla en una nota de la revista mexicana Gatopardo. Pero como quedó mucha información afuera de esa nota, seguí investigando y se convirtió en libro”, le cuenta Subiela Salvo a Infobae. Eusebio Eguía, el sereno que se quedó dormido en su silla la madrugada del 26 de diciembre de 1980, y Anselmo Ceballos, el bombero de la Policía Federal que dormía en el catre, fueron los primeros detenidos por el robo que conmocionó a las autoridades del museo, a sus trabajadores, a los vecinos que vieron el tumulto en la puerta y a no mucha gente más.
El robo millonario ocurrió en plena dictadura militar. El museo, como todas las instituciones del Estado, estaba intervenido por las Fuerzas Armadas. La primera huella que dejó la dictadura fue sobre los trabajadores del Bellas Artes.
Hubo detenciones ilegales, secuestros con capuchas, picanas, tortura. El aparato represivo no sólo cayó sobre Eguía, el sereno, sino también sobre un curador y un fotógrafo del museo, entre otros empleados. Sólo paró cuando Nelly Arrieta de Blaquier, histórica presidenta de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, se comunicó personalmente con Albano Harguindeguy, el ministro del Interior de Videla, para que cesaran las torturas.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




