
La primera postal de Córdoba: una fila de conos naranjas en medio de la autopista
Es una escena que miles de argentinos conocen de memoria: una familia sale de Buenos Aires de madrugada rumbo a las sierras. Después de varias horas de viaje, ya dejó atrás Rosario y entra en la provincia de Córdoba. La...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Es una escena que miles de argentinos conocen de memoria: una familia sale de Buenos Aires de madrugada rumbo a las sierras. Después de varias horas de viaje, ya dejó atrás Rosario y entra en la provincia de Córdoba. La autopista está despejada.
Los chicos duermen en el asiento de atrás. De repente, a lo lejos, aparece una fila de luces de freno. Todos empiezan a reducir la velocidad.
Los detalles
Después, se distinguen los conos naranjas, los patrulleros y el operativo de control de la Policía Caminera provincial. La primera bienvenida a Córdoba es una frenada brusca en medio de una autopista. Hay una paradoja evidente.
Las autopistas fueron construidas para que miles de vehículos puedan circular de manera continua, previsible y segura. Sin embargo, cuando ingresan a Córdoba, el propio Estado instala un operativo que obliga a todos a hacer exactamente lo contrario: frenar de golpe. Nos hemos acostumbrado tanto a esa imagen que dejamos de preguntarnos si realmente tiene sentido que, en una vía diseñada para circular de manera continua y segura, el propio Estado obligue a cientos de vehículos a reducir bruscamente la velocidad para realizar un control o comunicar una multa.
Controlar no debería obligar a crear un nuevo riesgo, tanto para los pasajeros del vehículo controlado como para los oficiales de policía que controlan. La seguridad vial moderna parte de un principio sencillo: una política destinada a disminuir riesgos no debería generar riesgos nuevos. Sin embargo, las frenadas repentinas, los cambios inesperados de carril y las interrupciones del flujo vehicular son precisamente algunos de los factores que favorecen las colisiones por alcance y los siniestros secundarios.
Qué dicen los expertos
No se trata de eliminar controles. Tampoco de cuestionar el trabajo que realizan los oficiales de la Policía Caminera, una institución que ha sido clave para mejorar la seguridad vial en Córdoba y que merece reconocimiento por ello, aunque muchas veces son cuestionados por turistas como meros recaudadores de multas. La discusión es otra: ¿tiene sentido seguir utilizando mecanismos pensados hace décadas cuando hoy existen herramientas más seguras y mucho más eficaces?
En buena parte del mundo, la respuesta ha sido modernizar los sistemas de fiscalización. La tendencia es reducir al mínimo la ocupación de carriles activos y utilizar radares, lectores automáticos de patentes, cámaras inteligentes y otros sistemas electrónicos que permiten detectar infracciones sin alterar la circulación normal. Cuando resulta necesario detener un vehículo, la derivación se realiza hacia peajes, dársenas, áreas de servicio, accesos o sectores especialmente preparados para hacerlo con seguridad.
Paradójicamente, Córdoba ya decidió avanzar en esa dirección. En diciembre pasado, la Legislatura incorporó a la legislación provincial el uso de medios digitales y dispositivos electrónicos remotos para la fiscalización vial. Reconocimos que la tecnología debía formar parte del sistema de control.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





