
La vanguardia de los filósofos animalistas que alza la voz por las cucarachas: ¿y si pueden sentir dolor?
CRÓNICALa vanguardia de los filósofos animalistas que alza la voz por las cucarachas: ¿y si pueden sentir dolor?¿Deberíamos sentirnos mal por aplastar una cucaracha o exterminar mosquitos? Esa pregunta ha empezado a...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. CRÓNICALa vanguardia de los filósofos animalistas que alza la voz por las cucarachas: ¿y si pueden sentir dolor? ¿Deberíamos sentirnos mal por aplastar una cucaracha o exterminar mosquitos? Esa pregunta ha empezado a abrirse paso entre la vanguardia de la ética animal.
Los filósofos no proponen rendirse ante las plagas ni convertir cada insecto en intocable, pero sí piden tomar en serio una incertidumbre: quizá algunos bichos sean seres capaces de sufrir Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 4 comentariosUn hombre sujeta en su mano una cucaracha viva. JAVI MARTÍNEZFerran BarberActualizado Viernes, 19 junio 2026 - 00:10En marzo de 2025, una influyente organización neerlandesa de bienestar animal, Wakker Dier, apeló a su Gobierno para que exigiera normas específicas de bienestar que protegieran a los insectos criados en granjas industriales y estableciera reglas sobre métodos de sacrificio, densidades, alimentación, temperatura, humedad y manipulación genética. Wakker Dier señalaba directamente a la compañía neerlandesa Protix y, en particular, a su planta de Bergen op Zoom, una de las grandes megafactorías europeas de mosca soldado negra, donde se crían y se matan decenas de miles de millones de larvas al año para la obtención de proteína.
Los detalles
¿Protección legal para los insectos? En efecto, lo que se ponía sobre la mesa eran los derechos de los «bichos» o, si se quiere de otro modo, la posibilidad de que ciertos artrópodos dejen de ser tratados como pura mercancía biológica. Aunque se preste a la caricatura, lo que algunas organizaciones animalistas y la vanguardia de filósofos antiespecistas han empezado a exigir no es indulgencia doméstica para las moscas.
Lo que plantean es la duda razonable de si los insectos son solo sofisticados mecanismos biológicos o pequeños centros de experiencia capaces de sufrir. Ahí empieza la nueva bronca animalista. No en la abeja amable de la polinización a la que deberíamos defender porque resulta útil ni en la mariposa bonita de la biodiversidad, sino en la larva, la mosca, la hormiga y la cucaracha: los animales que la nueva economía verde quiere multiplicar y transformar en proteína alimentaria.
LOS EXPERIMENTOS QUE AVIVAN EL DEBATEPara empezar, una serie de experimentos han vuelto mucho menos cómoda la vieja idea de que los insectos son solo autómatas. Hay abejas que hacen rodar pequeñas bolas sin obtener comida a cambio, una conducta que los científicos han interpretado como algo parecido al juego. Algunas incluso aceptan atravesar una zona caliente para alcanzar una recompensa azucarada: no se limitan a huir del estímulo desagradable, sino que parecen ponderar el coste frente al beneficio.
Nada de eso demuestra que dentro de una abeja haya una conciencia ni siquiera remotamente equiparable a la nuestra o la de un oso. Pero sí debilita la certeza antigua de que una cucaracha es poco más que una piedra con patas.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





