
Los nuevos "soldados de Tariq" que rezan en Covadonga y quieren reconquistar Al-Ándalus... sólo con octavillas: "No venimos con intenciones malignas"
CRÓNICALos nuevos "soldados de Tariq" que rezan en Covadonga y quieren reconquistar Al-Ándalus... sólo con octavillas: "No venimos con intenciones malignas"Cada año desde 2014, una pequeña comunidad musulmana perseguida...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. CRÓNICALos nuevos "soldados de Tariq" que rezan en Covadonga y quieren reconquistar Al-Ándalus... sólo con octavillas: "No venimos con intenciones malignas"Cada año desde 2014, una pequeña comunidad musulmana perseguida como hereje en Pakistán envía a España a jóvenes predicadores. Los ahmadíes recorren pueblos y ciudades con mochilas llenas de folletos y leen la Península como una antigua tierra islámica dormida.
Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 63 comentariosTamseel y sus compañeros misioneros, en Covadonga el año pasado durante su misión ahmadí. CRÓNICAFerran BarberActualizado Viernes, 22 mayo 2026 - 00:09«La profecía de Khalifatul Masih III se cumplirá, y un día España volverá a resonar con los cantos de la ilaha illa Alá. Y la lámpara del tauhid —la unicidad absoluta de Dios— iluminará de nuevo esta tierra, porque "Alá es la Luz de los cielos y la tierra"», escribía a finales del año pasado un joven misionero ahmadí al término de un viaje por España.
Los detalles
Las palabras que recogía un semanario anglófono de su congregación conocido como Al Hakam no eran la declaración de guerra santa de un puñado de musulmanes armados con cimitarras, sino el diario espiritual de Tamseel Mushtaq tras completar una misión organizada: desde 2014, el califa de esta comunidad musulmana —perseguida como herética en Pakistán y detestada por buena parte del islam mayoritario— envía a cada promoción de graduados de su escuela Jamia Ahmadiyya del Reino Unido a recorrer la Península con mochilas cargadas de octavillas. La promoción visitó España del 29 de septiembre al 5 de noviembre. Tenían un mes, varias rutas, una furgoneta, apoyo logístico de la comunidad española y la obligación concreta de repartir mil folletos diarios.
Ellos llaman tabligh a esa tarea de predicación. Lo suyo era una versión islámica de la misión que realizan esos muchachos mormones llegados de Utah o del Oeste religioso americano, formados durante años, enviados lejos de casa, acostumbrados a tocar puertas, detener desconocidos en la calle, encajar rechazos con una sonrisa y repartir promesas de salvación. Sólo que aquí no hay camisa blanca, corbata fina ni placa negra con apellido anglosajón, sino jóvenes de barba rasurada, acento británico, nombres urdu y aire de seminario indo-paquistaní, con mochilas cargadas de folletos sobre el islam y una consigna que parece escrita para desactivar cualquier alarma: «Hola, mensaje de paz».
«Acercarme a la mezquita Basharat por primera vez me produjo una mezcla de orgullo y tristeza», escribió Tamseel Mushtaq algo antes de partir hacia Pamplona. «Tristeza, porque el islam había sido arrancado de esta tierra mediante el engaño, el odio y la crueldad de la Reconquista. Durante siete largos siglos, esta península había permanecido estéril sin la llamada a la oración».
"AVANZAMOS HACIA ESPAÑA COMO LOS SOLDADOS DE TARIQ"El emocionado ahmadí tenía clara la magnitud de su misión.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





