
“Cada quien es dueño de su miedo”: polémica respuesta de comandante ante cierres en Barranquilla
La frase “cada quien es dueño de su miedo”, pronunciada por el brigadier general Miguel Camelo, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, desató una polémica en medio de la crisis de seguridad que...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La frase “cada quien es dueño de su miedo”, pronunciada por el brigadier general Miguel Camelo, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, desató una polémica en medio de la crisis de seguridad que atraviesan la capital del Atlántico y varios municipios del departamento. El oficial se refirió al cierre masivo de establecimientos comerciales entre el sábado 4 y el domingo 5 de julio, luego de amenazas atribuidas a bandas extorsionistas. Camelo entregó las declaraciones durante una entrevista con Jorge Cura, en Emisora Atlántico.
Al ser consultado por la decisión de los comerciantes de no abrir sus negocios, el comandante respondió que el temor de cada persona debía ser respetado. “Yo pienso que cada quien es dueño de su miedo, eso es respetable, y ni más faltaba nosotros poder decir algo diferente”, afirmó el brigadier general. La declaración generó cuestionamientos porque fue emitida mientras comerciantes y habitantes enfrentan amenazas, homicidios y presiones de organizaciones criminales que buscan imponer sus condiciones en distintas zonas del Atlántico.
Los detalles
Comercio cerró pese a los operativos policialesCamelo aseguró que desde el nivel central de la Policía se adelantaron controles y operativos para enfrentar la situación. Sin embargo, buena parte del comercio mantuvo sus puertas cerradas por temor a represalias, lo que evidenció la desconfianza de los ciudadanos frente a las garantías de seguridad ofrecidas por las autoridades. El cierre de los negocios ocurrió después de que estructuras dedicadas a la extorsión difundieran amenazas contra comerciantes.
Aunque la Policía aumentó su presencia y realizó acciones de control, estas medidas no fueron suficientes para que los propietarios se sintieran seguros y retomaran sus actividades con normalidad durante el fin de semana. La polémica respuesta del comandante se conoce en un momento especialmente delicado para Barranquilla y su área metropolitana. Según las cifras citadas, durante los primeros seis meses de 2026 se registraron 670 homicidios en el Atlántico, mientras que en el Cauca se contabilizaron 411 casos durante el mismo periodo.
El contraste fue utilizado para dimensionar la gravedad del problema de seguridad que enfrenta el departamento. La situación ha encendido alertas por el avance de bandas criminales, las disputas entre estructuras ilegales y el efecto de las extorsiones sobre comerciantes, transportadores y pequeños empresarios. Asesinato de comerciante aumenta la preocupaciónLa crisis volvió a quedar en evidencia este lunes 6 de julio, cuando fue asesinado un comerciante en el municipio de Soledad.
Qué dicen los expertos
La víctima fue identificada como Abersio Medrano Ramos, oriundo de Turbo, Antioquia, y propietario desde hacía varios años de una comercializadora de pollos en esa zona del Atlántico. De acuerdo con la información conocida, familiares del comerciante señalaron a las autoridades judiciales que Medrano Ramos había recibido amenazas y que estas estarían relacionadas con el presunto incumplimiento de una exigencia extorsiva. El caso permanece bajo investigación y no existe todavía una conclusión definitiva sobre los responsables.
La muerte del comerciante reforzó el temor dentro del sector económico y aumentó las críticas frente a la capacidad institucional para contener las acciones de las bandas. En Barranquilla y Soledad, los comerciantes reclaman mayor protección, resultados operativos y una respuesta coordinada que reduzca los riesgos de abrir sus establecimientos. Aunque Camelo sostuvo que la Policía desplegó todas las medidas disponibles, su frase sobre el miedo fue recibida como una respuesta poco empática frente a quienes decidieron cerrar para proteger su vida y la de sus trabajadores.
El debate no se concentra únicamente en las palabras del oficial, sino en la distancia entre los operativos anunciados y la percepción de inseguridad que persiste en las calles. La crisis deja a las autoridades bajo presión para demostrar resultados frente a las extorsiones y los homicidios. Mientras las bandas continúan generando temor, los comerciantes esperan garantías efectivas que les permitan trabajar sin amenazas y sin tener que escoger entre mantener abiertos sus negocios o protegerse de posibles ataques.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





