
Celulares en el aula: un nuevo estudio pone en duda el impacto de la restricción y las expectativas que no se cumplen
En febrero de 2026, semanas antes de que se conocieran los primeros resultados del estudio más grande jamás realizado sobre prohibiciones de celulares en escuelas de Estados Unidos, un equipo de seis economistas y...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. En febrero de 2026, semanas antes de que se conocieran los primeros resultados del estudio más grande jamás realizado sobre prohibiciones de celulares en escuelas de Estados Unidos, un equipo de seis economistas y psicólogos de Stanford, Duke, Michigan y Pennsylvania hizo algo poco habitual en la investigación educativa. La pregunta que los motivó fue simple: guardar el celular en una bolsa magnética durante toda la jornada escolar, ¿mejoraría o empeoraría todo lo demás? Antes de mirar los datos, los investigadores encuestaron a las familias y los estudiantes para saber cuáles eran sus expectativas frente a la prohibición de los celulares en el aula.
En alianza con Gallup y la Walton Family Foundation, se relevó la opinión de 2. 000 adolescentes de entre 12 y 18 años y a uno de sus padres y la contundencia de las respuestas puso el foco en el valor o no de prohibir. Expectativas y hechos Los adultos se mostraron optimistas sobre el impacto de no usar el celular en el aula, destacando que sería un factor para mejorar los puntajes en pruebas estandarizadas, fortalecer las relaciones entre estudiantes y beneficiar la salud mental.
Los detalles
Sin embargo, los resultados publicados en el documento de trabajo del National Bureau of Economic Research (NBER) en mayo de 2026 bajo el título “The Effects of School Phone Bans: National Evidence from Lockable Pouches”, tiene una particularidad que lo distingue de la mayoría de los estudios previos sobre el tema ya que no se basó en lo que las escuelas dicen que hacen, sino en lo que efectivamente ocurre. Los autores- Hunt Allcott, E. Jason Baron, Thomas Dee, Angela Duckworth, Matthew Gentzkow y Brian Jacob- combinaron datos de geolocalización (GPS) de teléfonos, registros de ventas de la empresa Yondr (el mayor proveedor de bolsas magnéticas para escuelas de EE.
), puntajes de exámenes estandarizados, registros administrativos y encuestas a unas 4. El diseño metodológico fue desarrollado a partir de una comparación de diferencias en diferencias, que sigue a las mismas escuelas antes y después de adoptar la política, contra un grupo de control que no la adoptó. Este estudio fue pre registrado públicamente antes de analizar los resultados, para garantizar un estándar de solidez.
Lo que el estudio encontró (y lo que no)El uso de celulares con fines no académicos durante el horario escolar cayó del 61% al 13% en las escuelas que adoptaron las bolsas magnéticas, según encuestas a docentes corroboradas con datos de GPS. Pero el primer año después de implementada la prohibición, los incidentes disciplinarios aumentaron y el bienestar subjetivo de los estudiantes, medido por encuesta, bajó; un patrón consistente con lo que los propios autores describen como una fase de disrupción de corto plazo. Recién en los años siguientes esos efectos se revirtieron: el bienestar pasó a ser positivo y los problemas disciplinarios se diluyeron.
Qué dicen los expertos
Por otro lado, el efecto promedio sobre los puntajes de exámenes estandarizados fue, en palabras de uno de los autores, “consistentemente cercano a cero”. En escuelas secundarias hay efectos positivos modestos, sobre todo en matemática. En el nivel medio el efecto es levemente negativo.
Es decir que prohibir el celular en el aula no necesariamente mejora las notas, como suele destacarse desde el sentido común. Tampoco se registraron cambios significativos en la asistencia, atención en clase, ni en la percepción de acoso en línea. La foto no es solo estadounidenseUn informe de monitoreo de UNESCO sobre regulaciones de celulares en escuelas de todo el mundo recomienda actuar con cautela antes de imponer prohibiciones generalizadas, y advierte que alejar a los estudiantes de la tecnología sin acompañamiento pedagógico podría dejarlos en desventaja frente a las herramientas digitales actuales.
La comparación internacional también muestra que no existe un modelo único: mientras Países Bajos y Letonia prohíben el uso dentro del aula, Francia y Nueva Zelanda permiten cierto uso regulado durante la jornada, y Finlandia lo reserva a la autorización docente. En la misma línea, el propio paper de NBER repasa la literatura previa fuera de Estados Unidos y encuentra resultados mixtos: mientras que algunos estudios aseguran una mejora de los puntajes entre estudiantes de menor rendimiento en Inglaterra (Béland y Murphy, 2016) en Suecia no se detectó una mejora significativa en los resultados académicos (Kessel, Hardardottir y Tyrefors, 2020). La discusión debe ir más allá de “prohibir o no prohibir”, sino avanzar sobre la cuestión de bajo qué condiciones y con qué acompañamiento una restricción puede convertirse en una herramienta pedagógica en lugar de una medida punitiva.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





