
La UNAM sostiene que planear vacaciones mejora la salud mental antes de viajar
Planear vacaciones puede mejorar la salud mental incluso antes del viaje, porque la anticipación del descanso activa emociones positivas, reduce la presión de la rutina y da una sensación de futuro controlable, de...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Planear vacaciones puede mejorar la salud mental incluso antes del viaje, porque la anticipación del descanso activa emociones positivas, reduce la presión de la rutina y da una sensación de futuro controlable, de acuerdo con un texto de UNAM Global publicado el 16 de abril de 2025. Los datos citados por el medio apuntan en la misma dirección: una encuesta del Institute for Applied Positive Research encontró que el 97% de las personas consultadas dijo que organizar un viaje de vacaciones las hace felices, mientras el 71% señaló que hacerlo con seis meses de anticipación les daba más energía y el 74% afirmó que esa planeación les ayudaba a relajarse frente a la incertidumbre previa al traslado. Según la publicación, esa expectativa favorable no se limita a una sensación pasajera.
También se relaciona con mayor satisfacción general con la vida y con una disminución de emociones negativas. Dos universidades y una encuesta vinculan la planeación con mayor bienestarUNAM Global retomó un estudio de la Universidad de Surrey, en Inglaterra, que concluyó que las personas son más felices cuando planean sus vacaciones. El texto también citó resultados de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos.
Los detalles
La conclusión reproducida por el medio fue directa: “Quienes planean vacaciones (y las realizan) se sienten mucho más satisfechos con su vida en general, experimentan menos emociones negativas y, por lo tanto, disfrutan de un efecto netamente positivo”. Para explicar qué ocurre en ese proceso, la publicación entrevistó a la doctora Gabriela Carolina Valencia Chávez, especialista en psicología de la FES Zaragoza. La académica señaló que planear un viaje pone en marcha mecanismos cognitivos y emocionales que van desde ordenar ideas hasta ejercitar la imaginación y la prospectiva, entendida como visión a futuro.
Valencia Chávez explicó que esa preparación produce una doble gratificación. Por un lado aparece la recompensa asociada al descanso tras el trabajo cotidiano y, por otro, surgen emociones positivas ligadas a la propia planeación. “Seguramente, a muchos les ha pasado que, al hacer el itinerario, piensan en conocer un lugar nuevo o, si ya lo visitaron, rememoran lo bonito que es y los momentos vividos.
Eso nos llena de emociones positivas, nos tranquiliza e incluso tiene un efecto terapéutico. Planear centra nuestra atención, nos motiva y nos emociona”, dijo. La planeación también ayuda a romper la rutina y fortalecer la convivencia familiarEl efecto no se agota en la organización práctica del viaje.
Qué dicen los expertos
De acuerdo con la especialista de la FES Zaragoza, preparar unas vacaciones también rompe con la monotonía diaria y funciona como una salida mental frente a presiones de trabajo o de estudio. La experta añadió que ese ejercicio puede estimular la creatividad y abrir espacio para nuevos proyectos. En ese sentido, la planeación opera como una pausa anticipada que desplaza por un momento la carga cotidiana hacia una expectativa concreta de descanso.
Cuando el viaje se organiza en familia, el beneficio también alcanza la convivencia. Valencia Chávez sostuvo que coordinar actividades entre varias personas genera coincidencias, refuerza la unión y crea expectativas compartidas. Tener un plan B evita que la expectativa termine en frustraciónLa académica también advirtió que el efecto positivo de planear vacaciones depende de mantener expectativas realistas.
En su explicación, la preparación del viaje debe incluir escenarios adversos, como la posibilidad de que alguien no pueda asistir, de que no autoricen el descanso previsto o de que aparezca otro contratiempo. Contemplar esas alternativas permite conservar el impulso emocional que produce la proyección vacacional y anticiparse con opciones de reemplazo, como un plan B o un plan C. La lógica, según la especialista, es que la expectativa no se derrumbe si el itinerario original falla.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





